Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Isabel Coixet narra el triunfo después de la muerte en su película 'La vida sin mí'

Pedro Almodóvar, productor del filme, asegura que le hubiera gustado dirigirlo

La ha producido, y lo que de verdad le hubiera gustado es haberla dirigido. Eso fue al menos lo que confesó ayer Pedro Almodóvar cuando presentó en Madrid la película Mi vida sin mí, de Isabel Coixet. La cineasta catalana narra a través de Ann (Sarah Polley) los últimos días de una joven de 23 años que decide no contar a nadie que padece una enfermedad incurable y su triunfo después de morir. "Quería explicar qué significa la muerte para la gente que se queda cuando alguien muere. No quería hacer una película sobre la muerte", apuntó la directora.

La película narra los últimos días de una madre de dos hijas de siete y cinco años, a la que se le diagnostica una enfermedad mortal y decide no contárselo a nadie. La historia que cuenta Coixet en Mi vida sin mí parte de un cuento que leyó la cineasta de niña, Simulando que la cama es una canoa, de Nanci Kincaid, y de sus experiencias personales que le sirven para construir la película. El filme logró el Premio Panorama en el Festival de Berlín de 2003 y se estrenará en España el próximo viernes 7 de marzo.

Coixet, que rodó la cinta en Vancouver ( Canadá), ha contado para este filme con actores de diversas nacionalidades: las canadienses Sarah Polley y Amanda Plummer; la española Leonor Watling; la portuguesa Maria de Medeiros; el británico Alfred Molina y los norteamericanos Scott Speedman y Deborah Harry. La película es una producción de El Deseo, de los hermanos Almodóvar, y la compañía canadiense My Life Productions.

La directora habló ayer sobre Mi vida sin mí y dijo que no quería hacer un filme sobre la muerte. "Por eso corté todas las secuencias en las que se recreaban rituales necrófilos, como la lista que elabora ella con las cosas con las que quiere ser enterrada, o las tomas de algunos cementerios. Quería explicar qué significa la muerte para la gente que se queda cuando alguien muere. Cómo las obsesiones y las trampas que nos ponemos no tienen nada que ver con las cosas importantes de la vida, que realmente son tres o cuatro".

Sobre el final del filme, Coixet y Almodóvar se mostraron de acuerdo, ya que ambos consideran que es "un final abierto a la esperanza". "El sacrificio de Ann sirve para algo, y eso es lo que emociona", dijo la realizadora. A lo que Almodóvar añadió: "No es el típico happy end. Lo que vemos es la obra de esta moribunda, el reunir a esos personajes que podrán rular sin ella. Ella ve que, tras su muerte, aquello va a seguir funcionando". Y añade Coixet: "Es su triunfo después de muerta. Me gusta pensar que, cuando acaba la película, se ve que hay una vida que ha dejado huella".

Pedro Almodóvar declaró ayer que no dudó en ningún momento en producir la película de Coixet: "Quise que El Deseo produjese la película desde que leí el cuento y el guión. Es una historia buenísima".

El cineasta manchego confesó no encontrarse "todavía" preparado para rodar fuera de España, pero no descartó hacerlo en algún momento de su carrera cinematográfica. "No tengo una historia buena para rodar fuera de España y en un idioma que no es el mío, pero en algún momento de mi vida lo tendré que hacer y lo haré. Hoy me siento muy vinculado a esta cultura y a esta lengua y es lo que necesito para poder contar lo que quiero".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de marzo de 2003