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OPINIÓN

Nuevas Generaciones por la paz y por nuestra seguridad

Desde Nuevas Generaciones del Partido Popular venimos trabajando por un proyecto de paz y de seguridad para nuestra sociedad. Por eso, nos sumamos a los millones de voces que en toda Europa han clamado, en las calles, por una solución pacífica al conflicto con Irak. Nuestra voluntad está del lado de la paz. Sin embargo, rechazamos la instrumentalización política que algunos partidos han hecho de ese clamor. Sumarse a todas las pancartas es más fácil que tener una actitud responsable. Este compromiso nos lleva a suscribir el consenso alcanzado por todos los países de la Unión Europea, que ha sido públicamente rechazado por el PSOE.

Nuestra apuesta por la paz es firme. Esperamos y deseamos una solución pacífica de la crisis, pero esto no debe permitir que relajemos nuestras posturas. Compartimos los deseos de paz y el rechazo a la guerra con los ciudadanos que en España, y en todo el mundo, se han manifestado libremente a favor de una salida pacífica al conflicto.

Pero defender la paz, es también luchar por conseguirla. En este sentido, en Nuevas Generaciones abogamos por una segunda resolución del Consejo de Seguridad. Una nueva y definitiva oportunidad para que la paz llegue a Oriente Próximo de la mano del desarme efectivo del régimen de Sadam Hussein.

En los últimos diez años, el dictador iraquí se ha convertido en el único mandatario que ha utilizado armas químicas y bacteriológicas contra su propia población. La perpetuación de Sadam Hussein en el poder no estaría garantizada de no ser por la posesión de armas de destrucción masiva. Además, ha mantenido sus amenazas contra sus vecinos y ha dificultado las labores de verificación de Naciones Unidas.

El incumplimiento de los compromisos de desarme suscritos por Irak provocó la redacción de la resolución 1441 del Consejo de Seguridad instando al régimen de Sadam Hussein a demostrar de forma efectiva la destrucción de su arsenal. Sin embargo, los plazos de Naciones Unidas no pueden ser indefinidos. El mandatario iraquí no puede pensar que el tiempo corre a su favor.

Nadie quiere la guerra. Un conflicto armado no beneficia a nadie, y la pasividad juega de parte de Sadam Hussein. Por eso, mantenemos que la firmeza consensuada con nuestros socios europeos, y el fortalecimiento de nuestras relaciones con los aliados trasatlánticos son el mejor camino para garantizar la paz y nuestra seguridad. Posturas de rechazo al consenso y a una segunda resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, como las que ha mantenido la oposición, sólo pueden contribuir a apuntalar el régimen iraquí y a provocar actitudes similares por parte de otros países.

Por todo eso, en Nuevas Generaciones del PP, pedimos la paz, seguridad y estabilidad en la región de Oriente Próximo y por extensión, del mundo entero, que sólo será posible con el fortalecimiento de la ONU como instrumento esencial de solución de crisis en el ámbito internacional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de febrero de 2003