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Papa Levante vuelve al pop para adolescentes en su segundo disco

El grupo reaparece con un trabajo en el que mezcla 'tecno' y 'hip-hop'

La canción Me pongo colorada fue su lanzamiento. De Tomalacate, el primer disco de Papa Levante, han vendido 250.000 copias. Las seis componentes de este grupo de chicas, de entre 19 y 22 años, nacidas todas en Sanlúcar de Barrameda, han creado escuela entre las quinceañeras con sus pantalones campana, sus top y sus ombligos al aire. Papa Levante reaparece ahora con Sopla Levante, 12 cortes en los que vuelven al pop andalusí.

Sólo pasan desapercibidas cuando van solas, pero es casi imposible no reconocerlas cuando caminan las seis juntas por la calle. Su popularidad es tan fuerte que ha habido alguna embarazada que les ha pedido que le toquen la barriga, y una mujer de 85 años les dijo, después de verlas cantar, en una de las 72 galas que han realizado por toda España, que había sido el mejor concierto de su vida. Ellas esperan que su fama no sea fruto de un día: "No somos un grupo de una canción, de ésos que desaparecen cuando se pasan de moda", cuenta Gala. "Nos hemos tomado tiempo para grabar este disco, en el que mezclamos flamenco, tecno y hip-hop". "Un hip-hop muy a nuestro aire", recalca María, mientras sus compañeras asienten.

A la entrevista se presentan las seis con su mánager, hermana de una de ellas. La única, dicen, capaz de hablar con las seis a la vez. Y es que todo en Papa Levante parece un asunto de familia. Además de los parentescos, sus padres son amigos, y las seis jugaban y cantaban desde niñas hasta que las descubrieron cuando grabaron los coros en unas maquetas de nuevos temas para Chayanne y Azúcar Moreno.

Tras el éxito de este grupo está el padre de Gala, el compositor José Miguel Évora. La grabación de los discos es, explican ellas, casi una terapia. Cuando no están de gira o de promoción, se reúnen en una oficina en Sanlúcar y hablan tranquilamente de sus cosas. Tras esas charlas informales, Évora compone la letra y la música de las canciones que ellas cantan al unísono y con coreografía incluida.

Sopla Levante se grabó entre Sanlúcar de Barrameda y Milán, e incluye temas como Gorda, en el que se trata la anorexia; El profesor de matemáticas, sobre los enamoramientos peligrosos, o No digas nada a papá, sobre los conflictos con los progenitores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de febrero de 2003