EE UU y Bruselas piden la salida pacífica del dictador
La insurrección popular fue saludada con satisfacción y esperanza por todos
los Gobiernos occidentales. Estados Unidos y la Unión Europea apoyaron la
acción de los ciudadanos y pidieron a Milosevic que abandonara el poder
rápida y pacíficamente. El presidente Bill Clinton deseó que el pueblo
serbio recobrara "el derecho a escoger a sus propios líderes" y descartó
cualquier intervención militar en la crisis yugoslava. El primer ministro
británico, Tony Blair, declaró: "El veredicto de la calle es claro:
Milosevic, váyase antes de que se pierdan más vidas". El presidente ruso,
Vladímir Putin, se limitó a defender una "Yugoslavia unida" como solución a
la crisis. Los medios oficiales de comunicación yugoslavos, hasta ayer
fieles a Milosevic, también se unieron a la protesta y calificaron a
Kostunica de "presidente electo". El Ejército, según la agencia
independiente Beta, "permanecerá en los cuarteles y no interferirá en la
movilización popular".


























































