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Desciende el número de contagios por hepatitis C

El aumento de las medidas de higiene en los actos médicos y las extracciones sanguíneas, y el descenso en el empleo de jeringuillas compartidas entre los toxicómanos son dos de las razones que han provocado la contención de nuevos casos de hepatitis C. El jefe de servicio de hepatología del hospital Clínico de Valencia, José Manuel Rodrigo, aludió ayer a estas mejoras y al avance del conocimiento del virus y su contagio para mostrarse optimista respecto al futuro control de la enfermendad. Además destacó que contagios masivos de origen hospitalarios como el sucedido en Valencia en los hospitales La Fe y Virgen de la Salud son absolutamente excepcionales y cada vez más difíciles de repetir. Así los afectados se encuentran de forma casi absoluta entre quienes sufrieron transfusiones sanguíneas o de hemoderivados antes de que se identificara el virus y se pudiera detectar - en 1990- y los toxicómanos que comparten jeringuillas.

Existe también un pequeño porcentaje de gente que se encuentra entre los 50 y los 70 años afectada por la falta de higiene en los actos médicos, relativamente habituales antes de las décadas de 1970 en algunos centros sanitarios. Al margen de la vía sanguínea, no se descarta la transmisión sexual, aunque la probabilidad de contagio en este caso es muy inferior.

Rodrigo es uno de los directores del curso Infección por virus de la Hepatitis C que se celebra hasta el sábado en la sede de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Valencia que participan en el seminario.

2,5% de afectados

La infección por virus C de la hepatitis presenta una prevalencia en España de alrededor del 2,5%, por lo que se calcula que existen en el país un millón de infectados y ciento ochenta millones en todo el mundo. Entre el 60% y el 90% de los infectados por el virus de la hepatitis C acaba desarrollando una hepatitis crónica. Del total de pacientes que la desarrolla, más del 20% evoluciona hacia una cirrosis.

Además, indicaron, un importante grupo de los pacientes con cirrosis desarrollará insuficiencia hepática y necesitará un transplante de hígado para sobrevivir. De esta forma, la hepatitis C constituye la primera causa de trasplante de hígado, por lo que los expertos aseguran que con los nuevos tratamientos se podrán evitar gran parte de ellos.

Rodrigo destacó las diferencias al tratamiento existentes, que dependen del tipo de virus que padecen los enfermos. De esta forma, el que afecta mayoritariamente a los toxicómanos que contrajeron la enfermedad por compartir material de inyección, responde en un 80% al tratamiento existente a base de interferón y ribavirina. Sin embargo, frente al subtipo 1b, el más frecuente entre los pacientes en Europa, el tratamiento ofrece entre un 40% y un 50% de probabilidades de éxito.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de septiembre de 2002