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LOS PROBLEMAS DE LOS INMIGRANTES

Un magrebí, herido grave por la paliza que le propinó una banda de 'skins'

Un magrebí de 37 años se halla ingresado en el Hospital General de Manresa con pronóstico grave debido a diversas fracturas y traumatismos que le causó un grupo de jóvenes de estética 'skin'en una paliza que le propinaron en una plaza de Sant Vicenç de Castellet durante la madrugada del sábado. La policía ha explicado que los jóvenes apalearon y patearon a un hombre de origen magrebí, vecino de Sant Vicenç de Castellet (Bages), que en el primer diagnóstico presentaba traumatismo craneal y fractura de un dedo y un brazo. La policía autonómica ha detenido a ocho personas relacionadas con el suceso.

La misma banda ha realizado otros incidentes del mismo signo en la localidad

Mustafá E., el inmigrante agredido, residía en un piso en el que también viven un matrimonio de la misma procedencia, con cuatro hijos, y el abuelo de los niños. Los Mossos d'Esquadra han practicado ocho detenciones en las últimas horas, todas ellas de jóvenes de entre 18 y 23 años, algunos de ellos reincidentes en este tipo de agresiones y residentes en la misma población o en municipios vecinos, que actúan como una banda organizada.

Los ocho detenidos pasarán hoy a disposición judicial. Fuentes municipales indicaron que los incidentes se iniciaron por una discusión sobre una leve colisión automovilística. Hacia la una de la madrugada, la banda de jóvenes, integrada por un número no especificado de individuos, se enzarzó en una discusión en la avenida del Secretari Canal con un par de magrebíes, de la misma población, que acabó siendo una seria amenaza para la integridad física de los implicados cuando el grupo de cabezas rapadas, armados con palos, inició persecuciones de los magrebíes.

Vecinos de esta calle dieron aviso a las fuerzas de seguridad y la intervención de los agentes locales y de los Mossos d'Esquadra evitó una primera agresión. Pero los problemas continuaron poco después. El grupo se reorganizó y primero intentó prender fuego en la vivienda donde viven los magrebíes lanzando un par de cócteles molotov que produjeron daños menores en los cristales de la puerta de acceso a la vivienda, en la calle de Llobregat.

Los mossos han explicado que miembros de este grupo intentaron entrar en el domicilio de los magrebíes sin conseguirlo, y posteriormente consumaron la paliza. El grupo de cabezas rapadas se encontró con Mustafá E., que había salido de la casa para pedir explicaciones por la agresión y en la plaza del Pi, próxima al domicilio de la familia, recibió una soberana paliza. Prácticamente en el mismo lugar de los hechos, la policía consiguió detener a Juan L. V., de 23 años, y a Antonio M. T., de 19, ambos residentes en Sant Vicenç de Castellet.

Durante el sábado, la policía autonómica detuvo a seis miembros más del grupo, a los que considera implicados directamente con los hechos: Ivan H. L., de 21 años y de domicilio desconocido; Jordi M. C. y Raúl R. S., de 23 años, ambos de Sant Vicenç de Castellet; Aaron José I. B., de 18 años, vecino de Manresa (Bages), al igual que Javier L. V., de 22, y Héctor C. B., de 18, que vive en el Pont de Vilomara (Bages), a escasamente cuatro kilómetros de Sant Vicenç.

La policía ha confiscado a los presuntos agresores seis palos que supuestamente utilizaron para apalear a Mustafá E. Todos los palos medían más de un metro de largo.

Ayer, la investigación continuaba abierta. Al parecer, el grupo cuenta con más integrantes, a parte de los que han pasado ya por comisaría, y con anterioridad ha practicado diversas agresiones de talante racista y ha tomado parte en varios disturbios callejeros.

El alcalde de Sant Vicenç de Castellet, el socialista Joan Montsech, pedía ayer cambios en la legislación española que permitan que los autores de estos delitos reciban el castigo adecuado. Para Montsech, los autores de esta agresión son prácticamente los mismos que en mayo del año pasado agredieron a Ibrahim Diallo, un joven guineano de 33 años, y también los que hace un par de años habían propinado otra paliza brutal a otro joven de Sant Vicenç, catalán en este caso. 'Son los mismos y agreden a unos por ser magrebíes, al otro por ser de color, y al último por ser catalán', aseguraba Montsech, que lamenta que la acción judicial sea insuficiente para acabar con este tipo de incidentes.

Montsech admitió que el lanzamiento de un cóctel molotov contra una vivienda en la que dormían nueve personas podría haber tenido consecuencias todavía más graves. Y explicó que el grupo, formado por varios residentes del propio municipio, se reúne en esta población porque encuentra cobijo en varios bares de la localidad. Para el alcalde se trata de un ataque premeditado, ya que el grupo se reorganizó tras las primeras detenciones y de hecho fue como 'una venganza'.

El alcalde se queja de la 'sensación de impotencia' de la Administración que preside para erradicar estos actos de violencia, y asegura que los jóvenes actúan 'con total impunidad'. El primer edil reunió el sábado a todos los grupos con representación municipal para explicarles lo sucedido, aunque, de momento, el consistorio ha decidido esperar a la resolución judicial.

Montsech ha definido a los detenidos como un grupo de estética skin e ideología 'ultraderechista', un colectivo 'insociable' que arremete contra mobiliario urbano y contra los inmigrantes. En Sant Vicenç, una población de poco más de 7.000 habitantes, hay un índice de inmigración del 2,5%, inferior al de otros municipios de la comarca del Bages. Los inmigrantes proceden en su mayoría del Magreb, aunque también hay centroamericanos, senegaleses y guineanos, principalmente. Los únicos problemas que existen con estos colectivos, según Montsech, son las agresiones del grupo en cuestión. Y sólo pide que el Gobierno dicte una ley para poder actuar con mano dura: 'Ya me imagino que debe ser difícil, pero cuando han querido recortar las prestaciones del paro bien que lo han hecho y por decreto. En cambio, los jóvenes de ideología ultraderechista parece que en este país tengan vía libre'.

El alcalde admite sentirse 'inútil' para poder resolver el problema y aún tiene presente que en la última manifestación que se produjo en su municipio para denunciar la penúltima agresión racista los mismos que ahora están detenidos se burlaban de los manifestantes a la cara por exigir justicia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de junio de 2002