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Reportaje:ARABIA SAUDÍ | GRUPO E

Un clásico entre los exóticos

De Arabia Saudí conviene recordar que juega su tercer Mundial consecutivo y acumula tres Copas asiáticas, lo que le confiere el pedigrí de autoridad futbolística del golfo Pérsico. Un clásico exótico en el concierto mundial que significa, cuando menos, que a los árabes no les impresiona el escenario y se han acostumbrado a los grandes acontecimientos.

Algo han aprendido en Arabia Saudí del fútbol profesional. En ocho años han tenido ocho seleccionadores. Han hurgado en el libro de autoridades -Leo Beenhakker, Carlos Alberto Parreira, Josip Skoblar, Jorge Raúl Solari, Milan Makala, entre otros- para acabar recurriendo a un técnico local, Nasser Al-Johar, que consiguió la clasificación para el Mundial. Pero, no contenta con su logro, la Federación estableció contacto con el escocés Craig Brown y el portugués Humberto Coelho antes de ratificar en su puesto a quien la prensa saudí califica como Mr. Salvación.

A cambio, la exportación saudí ha sido insignificante. Sólo un futbolista, Al Jaber, ha probado fortuna en el fútbol europeo, pero en un club menor de la Liga inglesa, el Wolverhampton. Jaber fue seguido desde los 15 años, cuando su país consiguió el titulo mundial juvenil. Su carrera fue meteórica: fichó por Al-Hilal, al que ahora va a entrenar el colombiano Pacho Maturana, y consiguió en Estados Unido 94 el gol ante Marruecos que otorgaba a su país la primera victoria en un Mundial y que lo llevó hasta los cuartos de final.

Jaber jugó en Inglaterra, pero regresó a los cinco meses tras fracasar por la exigencia física del campeonato inglés. Su lugar sigue intacto en su país, donde ahora comparte la hornacina con Al Temyat, designado como el jugador asiatico del año.

Sus rivales -Alemania, Irlanda y Camerún- someterán a Arabia Saudí a un esfuerzo físico que puede mermar su aspiración de convertirse en el Brasil asiático, expresión grandilocuente con la que gusta autodenominarse. Pero nada pierde en el empeño.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de mayo de 2002