Puigneró planea otro recorte de empleo 'para ser más competitivos'

La empresa ha despedido a 440 empleados en dos años y todavía debe 102 millones

Puigneró no sale del bache. La dirección de la firma textil Hilados y Tejidos Puigneró, SA, está trabajando para atajar los problemas que le hicieron presentar suspensión de pagos en noviembre de 2000 con una deuda de 156,2 millones de euros. A punto de cerrar los acuerdos para pagar a sus acreedores, la empresa prevé ahora dividirse en dos y buscar más socios 'para ser más competitivos' lo que, de nuevo, implicará recortes de plantilla.

Puigneró tenía unos 1.300 trabajadores antes de declararse en suspensión de pagos. Actualmente, los puestos de trabajo se han reducido hasta 860 después de presentar en sólo un año dos expedientes de regulación de empleo para eliminar la hilatura de la cadena de producción de la empresa. La drástica reducción de la plantilla no ha acabado con los problemas y, hoy mismo, Puigneró presenta un expediente de regulación de empleo temporal y rotativo que afectará a todos los trabajadores. Este último expediente se debe a una disminución de los pedidos fruto de una crisis del sector, pero seguramente no será el último si Puigneró quiere ser competitiva.

El director general de la empresa, Pere Puntí, explica, incómodo y con muchos rodeos: 'Puigneró ha de tener la plantilla necesaria según el mercado, nuestros competidores están muy lejos, y no voy a cuantificar cuántos, pero sí, la plantilla es excesiva'. Puntí entiende la inquietud que estos asuntos causan a los trabajadores porque 'son situaciones dramáticas que afectan a muchas personas', pero reconoce que 'es muy complicado que no sea así'.

Cualquier paso que pueda dar Puigneró está supeditado a la firma de los acuerdos con sus principales acreedores, Hacienda, Seguridad Social y el Instituto Nacional de Crédito. La empresa ya tiene redactados los convenios de pago de la deuda preferente, que asciende a 102 millones de euros (16.971 millones de pesetas).

Una cuarta parte de este dinero se pagará con la realización de activos en un plazo de tres años. La venta de la planta que la empresa tiene en Roda de Ter permitirá a Puigneró cumplir este plazo. Los terrenos que ocupan las naves de la compañía, de 98.000 metros cuadrados, son la única zona industrial de la localidad y el Ayuntamiento ya ha manifestado su voluntad de mantener este uso. Puntí reconoce que la firma ha recibido alguna oferta, pero agrega: 'Por ahora no podemos hacer nada hasta cerrar los acuerdos, que prevén la creación de un organismo de gestión de venta de los terrenos'. El resto de la deuda preferente se pagará con amortizaciones progresivas en 12 años.

Los otros acreedores de Puigneró, hasta 2.000, a quienes se les deben unos 54 millones de euros, tendrán que esperar hasta la presentación del convenio general durante la celebración de la junta de acreedores, el 26 de septiembre.

División de la empresa

El plan para hacer viable Puigneró prevé dividir en dos empresas independientes la actual textil. El primer paso ha sido reducir la hilatura suprimiendo el centro de Roda y concentrándola en la planta de Prats del Lluçanès. La otra mitad de la empresa, los tejidos y acabados, se concentran en Sant Bartomeu del Grau. Puntí explica que 'el plan de futuro es apostar por el 70% de producción propia y el resto de acabados a terceros'. Hoy este objetivo no es posible, afirma Puntí, porque 'la falta de líquidez nos obliga a trabajar para otros y así obtener una facturación neta de forma rápida'.

Paralelamente, Puigneró empezó hace meses la búsqueda de posibles socios. El objetivo es, añade Puntí, conseguir aportaciones de capital y / o acuerdos empresariales que garanticen 'inversión en mantenimiento e innovación tecnológica y el mantenimiento de puestos de trabajo'. Por ahora se han mantenido contactos con la mexicana Manufacturas Kaltex, la textil más importante de ese país centroamericano, y con la china Shandong Bhinzou Printing & Dyeing Co.

Acerca de una posible venta, Puntí deja la decisión a la familia Puigneró, propietaria de la empresa.

El director general de la textil catalana está convencido de poder sacar adelante la compañía, aunque reconoce que 'el día a día está siendo muy duro y los astros no se han alineado hasta ahora a nuestro favor'. Puntí explica que las condiciones de partida internas eran 'duras', pero resalta que los condicionantes externos no han favorecido en nada el proceso, en referencia a la crisis del sector textil. Puntí atribuye esta crisis a la entrada de China en la Organización Mundial del Comercio, lo cual ha reducido las protecciones arancelarias de este país. 'Al incrementarse la competencia, los clientes exigen mayor calidad y rapidez de servicio', explica Puntí, quien apela al tiempo, la paciencia y la persistencia para conseguir reflotar una empresa que muchos consideran moribunda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 28 de abril de 2002.

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