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El túnel de San Juan tiene graves carencias en materia de seguridad

Un estudio sobre 30 galerías de 11 países revela problemas en la prevención de incendios

El túnel de San Juan en la A-7 ha recibido una de las peores notas en materia de seguridad en un estudio a nivel europeo que analiza hasta 30 corredores subterráneos de 11 países. Con una calificación de 'muy insatisfactorio', el túnel alicantino se sitúa en el puesto 25 de todos los analizados, y es el peor de las cuatro galerías estudiadas por el RACC y los principales clubes del automóvil europeos. Según el análisis, presenta 'carencias graves en la prevención de incendios', entre ellas, que el sistema de evacuación de humos no soporta temperaturas elevadas.

El peor entre los túneles españoles y uno de los peores del estudio (se sitúa en el puesto número 25) es el de San Juan, en Alicante. Fue construido en 1990 y mide 1.840 metros. 48.000 vehículos lo utilizan diariamente, de los que un 5% son de gran tonelaje. Según el informe, no aplica ningún tipo de restricción y es cruzado por camiones cargados con mercancías peligrosas. Carece de videovigilancia y no detecta de forma automática la congestión circulatoria. Tampoco se puede sintonizar la radio y los teléfonos no disponen de sistema de insonorización ni hay megafonía. No se aplican medidas para evitar que el humo entre en las zonas de escape en caso de accidente.

Las galerías de ventilación son demasiado largas para la capacidad de renovación del aire. No tiene iluminación de emergencia ni están señalizadas las vías de escapada. Para colmo, no ha quedado demostrado el funcionamiento de los sistemas de ventilación en los simulacros de incendio. Entre los puntos fuertes de la infraestructura, destaca que cuenta con dos tubos separados (uno por sentido), zonas de estacionamiento, límite de velocidad, extintores cada 140 metros, cuerpo de bomberos bien equipado, equipo de ventilación automático y bien dimensionado (aunque no resista altas temperaturas), simulacros periódicos y medidas actualizadas de alarma y salvamento.

Además, según el RACC (Real Automóvil Club de Cataluña), 'la Administración ya está al corriente de estas deficiencias y está trabajando en soluciones de cara al futuro del túnel'. En general, los túneles españoles no tienen un buen sistema de prevención de incendios. Los cuatro suspenden en el apartado de incendios, aunque el resultado global sólo es deplorable en el caso del túnel de San Juan. El túnel de Parpers (entre Granollers y Mataró) y el de El Folgoso (A-9 en Pontevedra, entre A Coruña y Vigo) obtienen una calificación general de aceptable. El de El Castellot (autopista del Garraf) saca una de las mejores notas.

El túnel de El Castellot fue construido en 1992 y tiene una longitud de 1.707 metros. Dispone de dos tubos con dos carriles de circulación cada uno de ellos. Diariamente es utilizado por unos 33.000 vehículos, el 5,6% de los cuales son camiones de gran tonelaje. No admite el paso de mercancías peligrosas y ha obtenido la quinta mejor calificación del conjunto del estudio.

Pero no todo son rosas. Los ventiladores tampoco soportarían altas temperaturas y, sobre todo, los bomberos se hallan a 14 kilómetros de distancia. Este último punto es crucial porque, según informó ayer Alfons Perona, de la Fundación RACC, la intervención efectiva es la que se efectúa antes de pasados seis minutos a partir de producirse el incidente. Peor es la situación del túnel de Parpers, construido en 1995 y con 1.998 metros. El estudio lo sitúa en el puesto 14 de los 30 analizados. Estos dos túneles dependen del Gobierno catalán.

El túnel de El Folgoso es mucho más nuevo. Fue construido en 1998 y tiene 2.560 metros. Además, su tráfico es mucho menor: 7.488 vehículos al día. Pero presenta una diferencia respecto a los de Parpers y El Castellot: admite el paso de mercancías peligrosas. Tampoco tiene previstas medidas de alarma y salvamento y los bomberos se hallan a 17 kilómetros y necesitan no menos de 25 minutos para llegar hasta el mismo en caso de accidente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de abril de 2002