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Crónica:Campeonatos de Europa | GIMNASIA

Jorkina entra en la historia

La rusa iguala a la rumana Comaneci al ganar su tercer título absoluto

La única gimnasta que hasta ahora había conseguido tres títulos europeos era la rumana Nadia Comaneci, la misma que en los Juegos Olímpicos de Montreal 76 rompió los marcadores y obtuvo el primer 10 de la historia, la puntuación máxima. La rusa Svetlana Jorkina, de 23 años, igualó ayer esta marca, en Patras (Grecia), al imponerse en unos campeonatos devaluados, eso sí, por la ausencia de sus principales rivales, las rumanas, y el fallo de su compatriota Natalia Ziganshina, que se cayó de la barra. Elena Gómez acabó en la séptima posición.

Jorkina es la actual campeona del mundo y ya obtuvo el título europeo en 1998 y 2000. Tiene además todas las medallas de oro mundiales, europeas y olímpicas disputadas desde 1996 en su gran especialidad, las barras asimétricas. Sin embargo, a pesar de este palmarés, se ha convertido en la reina de su deporte casi por accidente y a una edad en la que la mayoría de las gimnastas ya están retiradas.

La primera barrera que ha tenido que superar es un cuerpo hecho para otra actividad. Jorkina es altísima -mide 1,64 metros en un deporte en el que suelen dominar las niñas que rondan el 1,50- y muy estilizada -su último peso oficial es de 46 kilos, aunque ha engordado desde los Mundiales de 2001-, por lo que se acerca más al canon de la gimnasia rítmica. De hecho, su llegada a la élite fue callada, con tan sólo una medalla de oro en unos Europeos júniors en ese aparato.

La lady Di de la gimnasia ha ganado con los años en un deporte acostumbrado a las campeonas que aún no han cumplido los 20 años. Y ha conseguido disfrutar en la pista. Frente a las gélidas soviéticas, que sólo se rompían cuando no vencían, Jorkina hace mohínes gane o pierda, guiña el ojo a las jueces, tontea con los fotógrafos... Fue la primera gimnasta rusa en posar desnuda para la revista Playboy y ha hablado para todo Estados Unidos en el popular programa de televisión de Rosie O'Donnell.

En Patras, además, se ha vencido a sí misma. Y es que Jorkina, a la que en cada campeonato acompaña como una sombra su entrenador, Boris Pilkin, se había ganado la fama de fallar en los momentos clave, justamente lo que nunca hacían sus predecesoras soviéticas. Favorita en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96 y Sydney 2000, acabó en ambas ocasiones llorando, incapaz no sólo de ganar la medalla individual, sino de llevar a sus compañeras hasta el oro por equipos, un puesto al que estaban acostumbradas.

Jorkina no falló ayer y consiguió el título absoluto con unos ejercicios más sencillos de los habituales. Le facilitó el camino Ziganshina, mucho más en forma, pero a la que una caída en la barra de equilibrios empujó hasta la cuarta posición. Jorkina, que ha tonteado varias veces con la retirada, abandonará seguramente la gimnasia. Pero lo hará a lo grande, con un récord que hasta ahora sólo tenía Comaneci, la gimnasta más conocida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de abril de 2002