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Reportaje:

Pafadnam cambia de mundo

El equipo Baqué ficha a un ciclista de Burkina Faso tras verlo en Canal Plus

Hamado Pafadnam, el mejor ciclista de Burkina Faso, es un soñador empeñado en ensanchar sus limitados horizontes. Erkaitz Elkoroibide, ex ciclista profesional de Euskaltel, es un sentimental, un tipo con un corazón enorme. Media 3.14 es la productora que en 1999 siguió el Tour de Burkina Faso, filmó un documental que emitió Canal + y precipitó, sin buscarlo, el aterrizaje en España del primer ciclista negro.

Pafadnam lleva cuatro días señalando con el dedo el relieve atormentado del Duranguesado, un paisaje verde que le era absolutamente desconocido. Tanto como los colores de la calle, donde, se extraña, 'no hay negros'. Alucina a todas horas y los responsables de su nuevo equipo aseguran que 'ha dado un salto de 50 años en el tiempo'. La tozudez de Elkoroibide tiene la culpa: el gerente de la fundación Baqué fichó a Pafadnam por televisión hace dos años, en el momento exacto en que el ciclista miraba a la cámara y comentaba sus deseos de 'correr algún día en Europa'. Elkoroibide se revolvió en su butaca: no ha parado desde entonces, a menudo dándose de cabezazos contra la burocracia del país subsahariano, tan pobre como caluroso. 'Cuando le ví en el aeropuerto, no me lo podía creer', reconoce Elkoroibide. Tampoco el interesado, de 27 años, con una esposa y un bebé que ahora esperan su sueldo instalados en un barrio de la capital, Uagadugú.

La ex colonia francesa es el centro neurálgico del ciclismo africano gracias a su Tour, organizado por Amaury Sports, la empresa que sostiene en pie el de Francia. En Burkina Faso, Pafadnam es un ídolo y el campeón de su país, aunque nunca se ha llevado su Tour. Belgas, franceses o egipcios, invitados ilustres de la prueba, son adversarios demasiado experimentados para sus conocimientos y fuerzas. 'Su reto es aprender a correr en Europa, descubrir cómo se trabaja en equipo y batir así a los extranjeros en el Tour de 2002', explica Oriol Gispert, uno de los productores del documental. Tiene para aprender hasta octubre.

Mientras tanto, se adapta a la vida del primer mundo con enormes ganas de aprender. Con aprensión, también. Todo a su alrededor se sucede de forma vertiginosa: paisaje nuevo, ropa nueva, bicicleta nueva, el lujo, los periodistas. '¿Pero qué esperáis de mí?', preguntó Pafadnam, temeroso de que su nuevo equipo sobrevalorase su potencial. Le tranquilizaron enseguida. 'Sus ganas de agradar son tan grandes que estamos preocupados', dice Elkoroibide, quien ya busca un profesor que enseñe al africano a leer y escribir.

Desde su llegada, Pafadnam ha descubierto un sinfín de nuevos alimentos, un regate a la única dieta de pollo, poco, y maíz que conocía. Ha descubierto la bañera y, en general, todos los rituales banales de Occidente. Sin embargo, nada de lo que ha conocido le ha hecho tan feliz como su primera salida en bicicleta, con una nueva que ha suplantado la que le regaló el mismísimo Eddy Merckx. Fue ayer. Nunca había escalado un puerto. No existen en el monótono paisaje de Burkina Faso. Por eso, es un rodador con una excelente punta de velocidad. Lógicamente, tampoco se había enfrentado jamás a un descenso, novedad que afrontó con los consejos de sus compañeros.

Si Pafadnam sonríe, Elkoroibide respira aliviado: 'Daría lo impensable por poder comunicarme con él, por saber qué pasa por su cabeza y si la experiencia le hace feliz'. Media 3.14 prepara ya la segunda parte de su documental: el recorrido en imágenes del periplo vasco de Pafadnam y su regreso, ¿victorioso?, al Tour de Burkina Faso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de abril de 2002