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Entrevista:PERE BOIX | De la Coordinadora de Defensa de la Serra de Marina

'No se puede decir 'aquí no pasa nada'

La Coordinadora de Defensa de la Serra de Marina (Codesema) es una de las 17 entidades que han suscrito el Manifiesto por la convivencia. Pere Boix, miembro de Codesema, responde contundentemente al ser interrogado sobre el porqué de la adhesión a un documento que propone medidas para erradicar el creciente conflicto racista: 'Alguien tenía que tomar las riendas y decir que no está bien lo que está pasando. El grito de alerta debería haberlo dado el Ayuntamiento, porque estamos hablando de actitudes y acciones que van contra de derechos básicos, como la igualdad y la libertad de creencias. La gracia es que los firmantes somos de diferente índole porque entendemos que la defensa de los derechos de los ciudadanos y ciudadanas de Mataró no puede ser patrimonio de ningún grupo religioso, ni que esto pase a ser tarea de ninguna ideología política concreta'.

Pregunta. Hasta ahora las noticias relacionadas con la immigración en el Maresme siempre han tenido un tinte negativo. Se ha hablado de problemas con el traslado de mezquitas, de recelos entre los vecinos de los barrios que acogen más inmigrantes, de panfletos marcadamente racistas repartidos por las calles.

Respuesta. Durante mucho tiempo ha parecido que el único discurso que había en la calle era el de la desconfianza, la xenofobia y el racismo, pero aunque esto es cierto y no se puede esconder, también hay quien defiende otros puntos de vista. Ya sabemos cómo han ido las cosas en Premià de Mar, donde el Ayuntamiento, ante la presión de los vecinos, optó por ofrecer a los immigrantes un lugar de reunión situado en un polígono industrial, y no queremos que aquí acabe pasando lo mismo. No se puede esconder la cabeza bajo el ala y decir 'aquí no pasa nada'. Aquí sí pasa. No se puede marginar a nadie, y menos si es el más débil, cuando otros colectivos, con otras creencias religiosas, no tienen ningún problema para instalarse en el centro de Mataró.

P. ¿Cómo se entiende que un municipio con una histórica tradición de acogida de immigrantes reaccione negativamente frente a los recién llegados?

R. No se puede generalizar. Mataró no es igual a racismo. Lo cierto es que hay quien aprovecha los prejuicios para fomentar su racismo. Hay barrios con mucha densidad, en los que precisamente viven los immigrantes, que están abandonados, degradados y con muchas necesidades. Lo fácil es no ser racista en Pedralbes. Donde se dan problemas de convivencia es donde acaba habiendo racismo porque son esos vecinos los que conviven con el problema. El drama es que, a pesar de ser vecinos, todos estamos conviviendo con unos recursos escasos. La solución pasaría por favorecer el bienestar social a todos los niveles.

P. ¿Que reacción esperan despertar con el manifiesto?

R. Lo triste, como decía Bertolt Brecht, es que se tengan que hacer manifiestos sobre cosas obvias. A los partidos, igual que al conjunto de la ciudadanía, les pedimos una posición de coherencia con los valores básicos que, forman nuestro modelo de sociedad, los cuales son mínimos para vivir en paz, libertad y dignidad. La idea es que los mantengan y defiendan sin dejarse influir por cuestiones coyunturales, como los votos que pueden ganar o perder. Lo importante, en realidad, es hacer un trabajo pedagógico basado no sólo en los discursos, sino también en las actuaciones en barrios, en el urbanismo, en la educación, en la vivienda y en el ámbito laboral. No será fácil, pero el conflicto tampoco ha nacido de la nada. Pretendemos que el manifiesto se convierta en una medida de presión de otro color muy distinto al que había hasta ahora cuando sólo presionaban unos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de marzo de 2002