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La decisión de Miquel Puig de destituir al director de Catalunya Ràdio disgusta a Pujol y a Mas

El responsable de la CCRTV no logra convencer al Gobierno del cese de Clavaguera

La confianza que el Gobierno catalán había depositado en el director general de la Corporación Catalana de Radio y Televisión (CCRTV), Miquel Puig, tras consensuar el nuevo director de TV-3, se resquebrajó ayer de un plumazo con la fulminante destitución del máximo responsable de Catalunya Ràdio, Joan Maria Clavaguera. Pese a las reiteradas conversaciones con Jordi Pujol y Artur Mas, Puig no logró convencerles de las razones de esta decisión. Presidencia se colocó ayer sin dudarlo del lado de Clavaguera, al tiempo que estudiaba cómo responder a este pulso.

Al Ejecutivo que preside Jordi Pujol y especialmente al Departamento de Presidencia ni le han gustado las formas ni el fondo de esta sorprendente decisión. Y menos en el momento en que se ha producido, cuando en apariencia ya se habían apaciguado las tensas relaciones con Miquel Puig tras el nombramiento de Joan Oliver al frente de TV-3.

Presidencia requirió ayer a Puig que explicara los motivos del cese de Clavaguera. Sus esfuerzos cayeron en saco roto porque no logró convencer a Mas ni a Pujol. Desde el Ejecutivo nacionalista se insistió en aprobar la viabilidad de los planes del director general de la CCRTV -la mejora de la gestión de las empresas públicas de comunicación-, pero se censuró a Puig que no consultara sus intenciones con el Gobierno -o cuando menos informara de ellas- y que no intentara convencer a Clavaguera de la necesidad de estas reformas.

Con la destitución de Clavaguera, el Ejecutivo de Pujol pierde a un hombre clave y de servicio gubernamental inquebrantable al frente de Catalunya Ràdio. La antítesis, en ciertos momentos, de Puig.

La decisión, por inesperada, descolocó por completo a Presidencia de la Generalitat porque las posibles salidas no son nada fáciles. La destitución de Puig abriría un nuevo frente de crisis política que Jordi Pujol no puede permitirse. Y mantenerle en el cargo reforzaría su posición. Pero en la federación nacionalista se insistía ayer en que 'este pulso' debe tener una cumplida respuesta, al menos en la comisión parlamentaria de control de la CCRTV de mañana viernes o en el Consejo de Administración del próximo 2 de abril.

La airada reacción del Gobierno catalán contrastó con la de algunos consejeros, quienes expresaron su comprensión hacia la decisión de Puig, tomada tras un 'duro enfrentamiento' con el ex director de Catalunya Ràdio. 'No le quedó otro remedio que hacer lo que hizo: o lo destituía o perdía su autoridad', afirmó Jordi Menéndez, consejero a propuesta del PSC-CpC, quien considera adecuada la reestructuración de las empresas de la CCRTV.

Carmel Mòdol, representante de ERC, afirmó entender la medida tomada por Puig, en cuyo origen, recordó, está la defensa de la centralización administrativa de la CCRTV, lo que considera 'una manera más eficaz de gestionar los recursos'. Todos los partidos de la izquierda conincidieron en reclamar que el nuevo director de las emisoras de radio de la Generalitat se nombre con el consenso de todos los grupos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de marzo de 2002