CARA Y CRUZ DE LA FINAL DE COPA

'Hay que plantearse escalar otro peldaño'

Desde la presidencia del Deportivo y desde su banquillo todos los mensajes están impregnados de cautela. Pero a nadie se le oculta que el impacto del deslumbrante triunfo en la Copa enfila al club hacia las mayores metas a las que se pueda aspirar. Victorias así pueden tener un efecto espectacular: sobre la autoestima de los jugadores y sobre la imagen que el equipo proyecta hacia fuera. En las horas posteriores al triunfo, el presidente, Augusto César Lendoiro, y el entrenador, Javier Irureta, tratan de gestionar con mimo el capital recaudado. Pero a los futbolistas, con ese punto de descaro que les distingue, les cuesta trabajo disimular sus ambiciones.

Para ambicioso, Diego Tristán. Él fue el primero en dejarlo muy claro nada más concluir el choque del Bernabéu: 'No me conformo con esto'. Pero hasta Fran, más precavido y con mayor experiencia, le cuesta trabajo disimular la codicia desatada: 'No lo hemos conseguido todo. Creo que ahora es el momento de plantearse escalar otro peldaño. Y ese peldaño no puede ser otro que la Liga de Campeones. Es lo que nos falta para dar otro salto'.

Más información
El Depor pasea su gloria por Riazor

Tan vertiginosa ha sido la evolución de este club y de este equipo que se está hablando de la posibilidad de ganar un torneo, el más importante del mundo, en el que el Depor no deja de ser un novato. Su experiencia se reduce a la edición del curso pasado, aunque también es verdad que ese estreno ofreció síntomas esperanzadores: alcanzó los cuartos de final tras dejar en el camino a rivales como el Milan, el Juventus o el París Saint-Germain.

Su desempeño en la presente edición de la Copa de Europa no ha hecho más que confirmar las buenas vibraciones. El triunfo en Manchester en la primera fase o la formidable actuación contra el Juventus en Riazor hace una semana lo confirman. De hecho, el Depor tiene otra vez en su mano la posibilidad de meterse en los cuartos de final y poner en marcha la rueda de los sueños. Para entrar en la fase decisiva necesita una victoria en los dos encuentros que le restan en su grupo: el martes, en Londres, frente al Arsenal y una semana después, en Riazor, ante el Bayer Leverkusen. Sería una temeridad considerarlo fácil. Pero el Depor parte ahora con la ventaja de que su destino no depende de otros.

En todo caso, Irureta tratará de que la Copa de Europa no se convierta en una obsesión ciega que pueda repercutir en la marcha en la Liga. No tanto porque ponga el título liguero por encima de todo lo demás, sino porque el torneo español es el único medio para garantizar la permanencia en la máxima competición.

Regístrate gratis para seguir leyendo

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS