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Una veintena de jóvenes con palos destroza un bar en El Carme y agrede a varios inmigrantes

El PSPV pide la comparecencia de Carmen Mas por los incidentes del sábado en Russafa

Los 23 detenidos en relación con los actos vandálicos que se produjeron tras la marcha ultra que discurrió por las calles de Russafa a última hora de la tarde del sábado pasaron ayer a disposición judicial. Cuando la policía aún no había logrado controlar los disturbios en Russafa, una veintena de jóvenes armados con palos y exhibiendo símbolos nazis agredieron a una pareja de inmigrantes y destrozaron el interior del bar-café Oasis, en la calle de Roteros, amenazando a los clientes, la mayoría inmigrantes, dos de los cuales fueron golpeados en la cabeza.

Los restos de la barbarie tras las concentraciones del sábado en Russafa eran aún visibles ayer. Desde primera hora de la mañana, en la sucursal bancaria situada en la avenida doctor Waksman con calle de la Fonteta de Sant Lluís, un dispositivo de seguridad privada vigilaba las dependencias completamente destrozadas, mientras los peritos valoraban los daños que cuantificaron de 'millonarios'. La oficina, acordonada, presentaba dos lunas blindadas hechas añicos, el mobiliario interior -mesas, sillas, ordenadores y cableado- hecho mil pedazos por el suelo. A pocos metros, otras dos sucursales bancarias lucían improvisados parches en las zonas dañadas, tales como palés de madera encajados en la puerta a modo de cristal.

'Lo de anoche' -relató una vecina refiriéndose a los actos vandálicos de última hora del sábado- 'fue una barbaridad. Además de los bancos hay algunas tiendas y restaurantes con desperfectos... Daba miedo, la verdad'.

Los vecinos de Russafa quisieron ayer dejar claro que no están en contra de los inmigrantes, que no tienen nada que ver con el grupo de descontrolados que sembró la violencia y el miedo en la zona. 'Estamos en contra del deterioro consentido por la Administración de un barrio emblemático de Valencia. Aquí cabemos todos y convivimos', declaró ayer un representante de la asociación de vecinos de Russafa.

Mientras el barrio trataba de recuperar la normalidad, la policía condujo a lo largo de la mañana de ayer a los 23 detenidos ante el juez para que prestaran declaración e investigaba la autoría de la quema de varios contenedores en el barrio de Russafa entre la 1.00 y las 4.00 de la madrugada de ayer, hechos que se produjeron a pesar del dispositivo desplegado para evitar incidentes tras la disolución de las concentraciones.

La policía también investiga los actos violentos que se localizaron en el barrio de El Carme mientras tocaba a su fin la manifestación ultra de Russafa y la contramanifestación. Sobre las 21.45 del sábado, una pareja de inmigrantes fue agredida por una veintena de jóvenes de estética nazi que sembraron el pánico en el corazón de El Carme. Ambos, atendidos de diversas heridas de carácter leve, fueron las primeras víctimas de su particular carga. Pocos minutos después alcanzaron la calle de Roteros y a la altura del número 20, donde se ubica el cafe-bar Oasis, cargaron armados con palos y piedra contra los clientes que se encontraban en las mesas dispuestas en la acera para después hacer añicos los cristales de la fachada y por último destrozar parte del interior del local. Boni, el propietario, abrió ayer al público tras recoger las secuelas de una acción que calificó de 'huracán'. 'Fue muy rápido. Llegó un grupo de unos veinte jóvenes de entre 20 y 30 años, profiriendo gritos racistas y destrozaron el bar. Llamé a la policía y como no vinieron fui a poner una denuncia para dejar constancia de lo ocurrido', afirmó.

Pilar, dueña del quiosco de al lado del bar, explicó que en el momento de los hechos tenía la persiana casi cerrada. 'Oí de pronto mucho jaleo y unos golpes fortísimos, como si se estuviera cayendo el bar. Cuando salí, los agresores ya se habían ido pero es increíble la violencia que derrocharon'.

Andrés Perelló, portavoz del Grupo Socialista en las Cortes Valencianas, calificó ayer de 'muy graves' los incidentes provocados al coincidir en Russafa la manifestación ultra autorizada y la contramanifestación por el talante xenófobo de dicha convocatoria. Perelló anunció que su grupo pedirá la comparecencia de la delegada del Gobierno, Carmen Mas, para que explique porque se autorizó la manifestación de Plataforma 2000. Mas ya dijo el viernes que 'no tenía constancia desde la policía de que la manifestación pudiera provocar alteración del orden'. Sin embargo, ya en 1997 se vivió una situación similar tras una manifestación autorizada del mismo signo que acabó con incidentes. La Plataforma Antifascista culpó ayer. en un comunicado, a Carmen Mas de los destrozos en Russafa 'por su tolerancia ante actitudes xenófobas'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de marzo de 2002