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XIX JUEGOS OLÍMPICOS DE INVIERNO | Salt Lake City 2002

Gran revuelo por el escándalo del patinaje

La presunta politización de los jueces del patinaje artístico sobre hielo en parejas ha desatado un escándalo. Ottavio Cinquanta, presidente de la Unión Internacional de Patinaje (ISU), se tuvo que defender con uñas y dientes ayer, durante 80 minutos, en una de las conferencias de prensa olímpicas más multitudinarias, tras la polémica derrota en la final del lunes de los canadienses Jamie Salé y David Pelletier ante los rusos Elena Berernaya y Anton Sijarulidze, que cometieron errores.

Cinco de los nueve jueces, los de Rusia, China, Ucrania, Polonia y Francia, dieron el triunfo a la pareja rusa, y cuatro, Canadá, Estados Unidos, Alemania y Japón, a la canadiense, pese a que Sijuralidze cometió al menos un error claro. Las sospechas, siempre sin pruebas, de intercambio de votos, se centran en la juez francesa para que en la posterior competición de danza, sus colegas del Este favorecieran a sus compatriotas Marina Anissina y Gwendal Peizerat. Algo posible, porque ya ha habido jueces incluso expulsados, pero tan rebuscado y arriesgado en unos Juegos que probarlo parece muy difícil. Lo real sigue siendo la distinta manera de puntuar los jueces dependiendo de la escuela de donde provengan los patinadores: la rusa, o el resto del mundo, con Norteamérica a la cabeza.

Cinquanta, que capeó el temporal con su astucia latina, afirmó que la ISU no tomará una decisión sobre la polémica levantada hasta el lunes próximo, cuando estén en Salt Lake City los 11 miembros de su consejo directivo. Sí reconoció haber recibido el martes, al día siguiente de la prueba, un informe del árbitro coordinador de los nueve jueces que puntuaron, en el que detallaba sus decisiones y los supuestos errores o presiones. Pero en todo momento mostró una gran firmeza en defensa de los reglamentos y llegó a enfadarse ante implicaciones directas, que nuevamente afectan a la credibilidad del subjetivo patinaje.

La presión mediática norteamericana es enorme, incluso con la casi imposible pretensión de que se cambien las medallas. "Hay acusaciones, pero no pruebas", repitió Cinquanta. "Hemos tratado de mejorar el sistema de puntuaciones, pero el patinaje no se mide por tiempo o distancia. Siempre entrará la subjetividad humana, por lo que puede haber errores mientras no sean de mala fe. Si en la investigación que está abierta se encuentran irregularidades tomaremos medidas. Pero no podemos permitir que el público, o los medios de comunicación, se conviertan en jueces". Y jugó una baza significativa: "En los pasados Campeonatos del Mundo, en Vancouver, el resultado fue al revés y muy discutido. Pero entonces no vi que la prensa norteamericana dijera nada". También afirmó que no había recibido ninguna apelación de Canadá y sólo una carta en la que se le pedía que un organismo independiente investigara. Señaló que no había ningún problema, pero que lo investigara Canadá y les presentara los resultados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 14 de febrero de 2002