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GENTE

SABOTAJE AL 'CHAT' REAL EN HOLANDA

La gran avalancha de usuarios que intentaron unirse al chat en el que participaban el príncipe heredero de Holanda, Guillermo, y su prometida, Máxima Zorreguieta, producida probablemente por un sabotaje llevado a cabo por hackers, provocó una caída del sistema que dio al traste con la intención de la casa real de acercar a la joven pareja al pueblo. Los medios de comunicación anunciaron hace más de una semana la posibilidad de realizar a través de Internet todo tipo de preguntas destinadas a conocer aspectos personales de la pareja, que contraerá matrimonio el próximo 2 de febrero. El servicio de información de la casa real holandesa recibió los correos electrónicos de varios miles de usuarios y realizó una selección previa de un centenar de preguntas entre los temas que más se repetían. Otros muchos podrían conectarse y seguir el intercambio en directo. Las preguntas abarcaban asuntos que iban desde el menú de la familia real hasta dónde compra Máxima su ropa o quiénes serán las damas de honor en la boda. Los novios se apostaron ante el ordenador y la cámara poco después de las 18.30 del pasado lunes, tal y como estaba previsto, pero tan sólo pudieron responder a una pregunta antes de que el sistema se colapsara por la gran cantidad de usuarios que intentaron conectarse. Los portavoces de la casa real, que habían preparado cuidadosamente el chat, difundieron un comunicado en el que lamentan lo ocurrido y culpan en un primer momento a la compañía telefónica nacional KPN, que "había prometido que estaban preparados técnicamente para todo tipo de avalanchas". Sin embargo, ésta ha señalado que ellos habían previsto "decenas de millares de llamadas", pero en los primeros minutos se produjeron 3.000 millones de llamadas. Lógicamente, los operadores no estaban preparados para un número que es aproximadamente la mitad de la población mundial. Ahora se culpa a los hackers y se les acusa de sabotaje, aunque no está claro si se trata de una protesta política, ya que si las relaciones del príncipe desataron críticas al conocerse que el padre de la novia había sido ministro con la dictadura militar de Argentina, Máxima es ahora un personaje querido por los holandeses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de enero de 2002