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Zidane abre la jaula de Irureta

La cara larga que mostró Tristán al llegar al Bernabéu anunciaba la alineación de Jabo Irureta. El técnico del Depor debió frotarse la barbilla durante todas las Navidades preparando el partido, anticipándose a los hechos y conjeturando sobre el devenir del choque y los movimientos de un rival que posee tantas variantes ofensivas como el mejor equipo del mundo. Por eso dejó a Tristán en el banquillo, colocó a cinco mediocampistas y apostó por Makaay para ocupar la punta en solitario. Puso sobre el césped un contrapeso a cada variante del Madrid en ataque, calentó el humor de Tristán y Djalminha para que mordieran en el segundo tiempo, y aprovechó la velocidad de Makaay para doblar a Hierro al contragolpe, suponiendo que el Madrid se lanzaría al ataque de entrada.

Esa es la diferencia entre el equipo gallego y el Madrid. El Depor concede a la táctica un valor superior y sus alineaciones varían según el rival y el momento. El Madrid muestra un primer perfil inmutable: juegan siempre los mismos y lo hacen bajo los mismos códigos y mecanismos.

La jaula del Depor funcionó casi a la perfección y se rompió por donde temía Irureta, que el viernes dijo que le preocupaban los movimientos de Zidane 'desde la izquierda'. En el minuto 10, ayudado por los huecos que crearon Figo y Raúl, Zidane se metió al área gallega sin que Mauro lo persiguiera: por la izquierda. El francés hizo dos recortes sobre el joven Héctor y metió un gol impensado y soberbio. Luego vino el de Raúl, que volvió a erigirse en en el hombre decisivo, pero Zidane abrió primero la jaula.

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