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Reportaje:

Casero, hombre feliz y ciclista limpio

El flamante ganador de la Vuelta a España brindó anoche su triunfo a todos los valencianos

Ángel Casero es ahora un hombre feliz. Un ciclista exultante, lleno de buenos propósitos. Había que verle ayer, agasajado en el Ayuntamiento de Valencia, también en la Basílica, a diestro y siniestro. Aún con el rostro castigado por el esfuerzo, por los cientos de kilómetros recorridos, el flamante ganador de la Vuelta de España brindó su triunfo anoche a todos los valencianos junto al manchego Óscar Sevilla, segundo en la ronda ciclista. A Valencia llegaron ambos desde Madrid en un helicóptero de una emisora nacional, acompañados de un afamado locutor, que organizaba el cotarro con la aquiescencia del concejal de deportes del Ayuntamiento de Valencia, Enrique Pérez Boada. De la Basílica al Ayuntamiento. A toda pastilla, pues esperaba la alcaldesa y los sets de televisión estaban montados en el mismo Ayuntamiento, donde apenas un centenar de aficionados aclamó a Casero, nacido en Albalat dels Tarongers en 1972.

Es indudable que Casero es un hombre feliz. También es ahora un ciclista limpio. Ya casi nadie se acuerda de cuando el Comité Olímpico Español le sancionó con seis meses por dopaje. Aquello fue un varapalo: desde el 1 de octubre de 1996 al 31 de marzo de 1997 no pudo competir en España. 'Ha sido por una pomada para un herpes'. Así justificó Ana, entonces novia de Casero, el positivo por nandrolona, un anabolizante que aumenta la masa muscular. El entorno de Casero andaba por esas fechas nervioso. 'Sé dónde trabajas y dónde vives. Te voy a partir la cara', le espetó Antonio Casero, el padre del ciclista, a un periodista que había informado sobre el positivo de su hijo durante el trofeo Luis Puig de 1997. Pero ahora Ángel Casero, quien vive en un chalé en la lujosa urbanización de Mas Camarena, término de Bétera, es un tipo satisfecho; puede presumir de palmarés y está a punto de firmar un millonario contrato. En los corrillos ciclistas se rumorea que el Lampre ya le ha ofrecido 180 millones de pesetas por temporada. Nadie daba un duro por Casero en julio, cuando se retiró del Tour alegando una lesión en la rodilla. Los escépticos se equivocaron de plano. Casero aún tiene cuerda. Y mucha, según él. 'Esto es el principio. Puedo llegar a ganar el Tour', ha dicho estos días.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de octubre de 2001