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INCERTIDUMBRE SOBRE LA GRAN CITA CULTURAL DE BARCELONA

Un pragmático poco dado a la evanescencia

Hasta ahora, los retos habían sido su especialidad. Retos concretos, no eventos que nadie sabe definir.

Josep Caminal entró en Convergència en 1975. Pronto empezó a asumir cargos de responsabilidad, tanto en el partido como fuera de él. En 1984 fue nombrado director general de la Corporación Catalana de Radio y Televisión. Permaneció en el cargo apenas cinco meses, los justos para discrepar abiertamente de Pujol. Tras pasar por la tranquila gerencia del Colegio de Médicos, en 1989 asumió la secretaría de organización de CiU, justo cuando empezó el fuego cruzado entre Pujol y Miquel Roca, del que siempre se ha declarado seguidor.

Persona que suscita consensos, en 1993 fue nombrado director general del Liceo, que 10 meses después quedaba reducido a cenizas. Él coordinó la reconstrucción y obtuvo por ello elogios unánimes. Dejó el cargo en enero de 2000, pero la presión de todas las administraciones le obligó a asumir de nuevo la responsabilidad medio año más tarde.

Sin embargo, una cadena de televisión o un teatro de ópera, todo el mundo sabe lo que son. Un foro de las culturas, no. Caminal es un pragmático habituado a lidiar con la realidad y a traducirla en números, más que a iniciar proyectos partiendo de cero. De ahí su fama de gestor dialogante y eficaz. Aunque cuando fue nombrado consejero delegado del Fòrum muchos se preguntaran si en este país no había nadie más capaz de asumir ese reto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de septiembre de 2001