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GENTE

JOSHUA VUELVE CON MAMÁ

La aventura en Moscú de Joshua, un niño norteamericano de cinco años, hijo de china y marroquí, ha tenido un final feliz tras dos días (con sus noches) en las que estuvo perdido en esta megalópolis de 10 millones de habitantes buscando a su madre, Xuan Daif, que viajó a la capital rusa para visitar a su tía Fei Liu, estudiante en la Universidad Estatal de Ferrocarriles. En un descuido del esposo de esta última, y en ausencia de su madre, Joshua se echó a la calle, y de ahí, al metro para buscarla. Una mujer se apiadó de él y se lo llevó a pasar la noche a su casa. A la mañana siguiente, engañada por los exóticos rasgos del niño, que no habla una palabra de ruso, lo entregó a un grupo de refugiados tayikos, que lo pusieron en manos de la policía, que, a su vez, lo depositó en un dormitorio juvenil. Entretanto, su madre, que ya había denunciado su desaparición, le buscaba desesperada por la calle, mostrando una foto a los transeúntes. Finalmente, una chica del dormitorio estudiantil de Fei Liu oyó por la radio la extraña historia de un niño de tez oscura que hablaba un idioma que nadie podía identificar (tal vez una mezcla de chino, árabe e inglés) y ató cabos. Cuando Xuan Daif se reencontró con Joshua, éste (en buen estado de salud, aunque sucio y un poco hambriento) se limitó a decirle: 'Te estaba buscando, mamá'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de julio de 2001