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La mujer tiende a restar importancia a la agresión

El estudio de Bienestar Social señala que la mujer tiende a restar importancia a este tipo de violencia, la de abuso sexual, por creer que su pareja tiene unas necesidades que satisfacer. El análisis de los casos registrados demuestra que muchas veces, la mujer ni siquiera piensa en denunciar a su agresor porque los prejuicios le llevan a creer que soportar esos abusos sexuales forma parte de sus obligaciones como esposa. Los datos constatan que la mujer piensa que la violación sólo puede darse entre personas que no se conocen.

En los Centros Mujer 24 horas, han constado que la mujer, además de miedo, sufre también angustia y ansiedad porque soporta en secreto su situación ante la presencia permanente del agresor. La depresión es la primera consecuencia. Justo eso es lo que diferencia la reacción de la víctima ante el abuso sexual de su propio cónyuge de la ejercida por un extraño, donde la denuncia es prácticamente inmediata.

El ámbito familiar se convierte en una trampa para la mayoría de las víctimas. En el 34,8% de los casos, los abusos sexuales se inician un año antes de que la mujer lo denuncie. En el 27,7%, la víctima padece esa situación desde hace más de diez años. Y en un 21,2%, se prolonga entre uno y cinco años. La referencia de las afectadas a que los abusos se producen de 'forma habitual' alcanza el 46,9% de los casos.

Las mujeres que han sido víctimas de abusos sexuales continuados presentan en un 38,3% importantes desajustes que afectan de manera determinante a sus relaciones familiares, personales y laborales. Y de ellas, el 61,7% decide someterse a un tratamiento terapéutico. La conducta más extendida tras haber sido víctima de abusos sexuales es la del distanciamiento de los demás y la disminución de las relaciones sexuales. Las mujeres manifiestan, además, una constante e inevitable tendencia a pensar en el problema. La confusión, la soledad y la falta de autoestima se convierten en rasgos de su comportamiento.

A la necesidad de apoyo y coordinación para hacer frente con mayor eficacia y garantía a las situaciones de violencia doméstica planteada por el fiscal jefe de Valencia, la consejería, según asegura su titular, Rafael Blasco, responde con el compromiso de extender, dentro del marco del III Plan de Igualdad de Oportunidades, la formación específica a los profesionales de la sanidad. De ese modo, detectar estas situaciones sería posible en un mayor número de casos y se pondrían en conocimiento de los servicios sociales y de los tribunales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de junio de 2001