Trillo dice que no dará un cheque en blanco a EE UU para su 'escudo' antimisiles

El ministro afirma que el proyecto 'no es agresivo'

El ministro de Defensa, Federico Trillo-Figueroa, aseguró ayer en el Congreso que España no dará 'un cheque en blanco' al proyecto de EE UU de construir un escudo antimisiles, aunque está convencido de que la decisión de la Administración Bush es irreversible. En respuesta a una interpelación del portavoz de IU, Felipe Alcaraz, quien acusó al Gobierno de haberse alineado incondicionalmente con la Administración Bush en este asunto mientras los otros países europeos marcaban distancias, Trillo rechazó estas críticas, defendió el derecho de Washington a poner en marcha un programa que, según dijo, 'no es agresivo, ni va contra nadie' y agregó que España estudiará 'con gran interés' en qué medida supone o no una mejora de su propia seguridad.

Lo que el Gobierno quiere saber, según fuentes oficiales, es si el paraguas antimisiles cubrirá el territorio español y qué contrapartidas habrá que pagar a cambio. Según fuentes oficiales, subsisten las dudas sobre la viabilidad técnica y eficacia del proyecto y también sobre la realidad de las amenazas a las que pretende hacer frente (los 'estados irresponsables', como Corea del Norte, Irak o Irán), pero no de su importancia tecnológica ni del riesgo de que aumente la distancia entre EE UU y Europa si ésta se queda descolgada.

Tanto el ministro como el secretario de Estado de Exteriores, Miquel Nadal, por la mañana, restaron importancia al hecho de que la comisión enviada por EE UU a las capitales europeas para explicar la iniciativa no haya visitado Madrid. Según aseguraron, los países elegidos fueron los directamente implicados. Eso es cierto para Dinamarca o el Reino Unido, donde se proyecta instalar radares, pero no en Alemania o Francia.

En todo caso, la iniciativa será abordada por Nadal en Washington la semana próxima y será uno de los asuntos centrales de la visita que el presidente George W. Bush realizará el 12 de junio a Madrid.

Aunque altos responsables de Asuntos Exteriores, Defensa y Moncloa se han reunido para coordinar sus posiciones ante el proyecto, Nadal hizo más énfasis en los interrogantes políticos que suscita y advirtió de que EE UU no debe incrementar su propia percepción subjetiva de seguridad a costa de agudizar la de inseguridad de otros países, como Rusia o China. Fuentes diplomáticas creen que habrá acuerdo de Washington con Moscú para modificar el tratado ABM de 1972, que impide desplegar el escudo, pero preocupa más la reacción de Pekín.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0023, 23 de mayo de 2001.

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