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Enterrado el cuerpo del obispo de Jaén que estuvo 481 años insepulto

El sepelio pone fin a una disputa histórica

Alonso Suárez de la Fuente del Sauce, fallecido el día 5 de noviembre de 1520, fue enterrado ayer en la Capilla Mayor de la Catedral de Jaén 481 años después de su fallecimiento. Un litigio entre sus familiares y el Obispado había hecho que permaneciese durante siglos en un cajón de madera situado en la capilla en la que se encuentra el Santo Rostro sin recibir sepultura.

El salmo 117 que recita la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, junto a la música fúnebre escrita por Henry Purcell para la reina María, acompañaron el momento en el que el féretro descendía bajo las losas de la Catedral, rompiendo con 'un hecho exótico y no elegante' que ha hecho famoso el templo, en palabras del actual obispo, Santiago García Aracil.

Suárez de la Fuente del Sauce se convirtió durante siglos en una leyenda. Su cuerpo momificado estaba guardado en un arcón y era objeto de la curiosidad de miles de personas que se preguntaban en su visita a la Catedral renacentista por el motivo de que continuase allí el conocido como 'obispo insepulto'.

Alonso Suárez, obispo de Jaén entre 1500 y 1520, quiso ser enterrado en la Capilla Mayor de Jaén y allí estuvo hasta que en 1635 se realizaron obras de remodelación. Durante 29 años su cuerpo permaneció en la sacristía mayor. Cuando finalizaron las obras se inició el litigio entre el Obispado, que quería enterrarlo en el coro junto a otros obispos, y la familia, que pretendía que volviese a su emplazamiento original. Sus restos quedaron en una cajonera.

Ahora su ataúd, rociado con agua en recuerdo del bautismo y rodeado del aroma del incienso como símbolo de un cuerpo como templo del espíritu, permanece tapado por una lápida negra en la que figura la fecha del entierro: 13 de mayo de 2001.

El cuerpo momificado del obispo se trasladó el viernes del arcón al nuevo ataúd. Un notario certificó la autenticidad del cadáver. Teresa Medinilla del Campo, condesa de Benalúa y familiar del obispo, dijo ayer 'por fin' después de presenciar el enterramiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de mayo de 2001