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Dos falsas 'Dulcineas' apalean a Sancho Panza en Ensayo 100

Un conglomerado de títeres, cómicos y canciones transforman en comedia Dulcinea de los palos, un montaje cervantino con los ingredientes de un drama pero que no provocará más que carcajadas entre los espectadores de la sala Ensayo 100. Sancho Panza tiene que llevar una carta al gran amor de Don Quijote, pero la extravía en el trayecto. Un escribano se brinda a inventarse una carta nueva que saque del apuro al escudero. Al poco aparecen dos labradoras, a las que Sancho Panza confunde con Dulcinea. Las mujeres, no dispuestas a tragarse el cuento del plomizo escudero y su compinche, se lían a palos con ellos.

En medio de la lluvia de mamporros, el escribano se hace escuchar y consigue que las chicas se detengan al pronunciar la frase mágica, supuestamente de Don Quijote: '... toda mi hacienda no será sino vuestra'. En ese instante, la batalla campal se reanuda, pero esta vez entre las dos labradoras, que luchan por hacer ver quién es 'más' Dulcinea. Descubierto el entuerto, el escudero bonachón saldrá en busca de la 'verdadera'. 'La sencillez del escudero combate contra el materialismo, el interés, la doblez y la deshonestidad de ese mundo donde Don Quijote campa en pro del bien', interpretan los programadores.

Dulcinea de los palos, en la sala Ensayo 100. Raimundo Lulio, 20; metro Bilbao. 1.500 pesetas. Hasta el 29 de abril.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de abril de 2001