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Tamayo y Gil Parrondo devuelven a Ana Frank a los escenarios

Emociones a flor de piel recorren desde hoy el escenario del teatro Bellas Artes, de Madrid. 'Cuando reímos, reímos de verdad, y cuando lloramos, es que se nos caen las lágrimas', dijo ayer el actor Vicente Gisbert sobre las reacciones que embargan a los actores que interpretan los diferentes papeles de El diario de Ana Frank.

El dramaturgo José Tamayo vuelve a dirigir esta obra, escrita por los periodistas norteamericanos Frances Goodrich y Albert Hacket, sobre la base del famoso diario de la adolescente judía de 13 años, y que este mismo director estrenó en 1957. En esta ocasión, la versión corresponde a Juan José de Arteche y la escenografía, a Gil Parrondo, director artístico premiado con sendos oscars por las películas de Franklin Schaffner Patton y Nicolás y Alejandra, en 1970 y 1971, respectivamente.

'La versión es fiel a la de sus autores, porque la que se estrenó en 1957 estaba sometida a la censura', explicó De Arteche. 'Entonces todo era nazi, no se podía hablar claro de los nazis', apuntó Tamayo. Pero tanto en aquella versión como en ésta, el nudo en la garganta, con espacio para 'la risa tranquila después de los momentos de más tensión', ocupa todo el espacio tanto en el escenario como en el patio de butacas.

Dos años en la buhardilla

'Cuando supe lo que le ocurrió a Ana Frank sentí vergüenza por haber hecho lo que todo el mundo, quedarme en casa sin salir para, al menos, protestar por aquellas atrocidades', recordó Gil Parrondo, cuyo escenario recrea en madera de color gris la buhardilla de Amsterdam (Holanda) en la que se escondió la familia de Ana y la de los Van Daam durante dos años, hasta que los nazis los localizaron y deportaron a los campos de la muerte. De los ocho sólo sobrevivieron tres, entre ellos el padre de Ana, Otto Frank, encarnado por Gisbert.

El actor Pepe Rubio reconoció que su éxito comenzó precisamente con esta obra, cuando en 1957 interpretó el papel de Pedro, el joven que conquista el corazón de Ana y que en esta ocasión cede el relevo a Marco Sauco para interpretar al señor Dussel: 'Aquella versión era estupenda, ésta es una maravilla'. 'Saber que estamos recreando hechos reales es especialmente conmovedor', admitió Julia Martínez, la madre de Ana.

Los jóvenes actores remarcaron el hecho de que, a pesar de que este diario 'es uno de los dos libros más leídos del mundo, después de la Biblia', 'la lección no está aprendida. No hay más que ver el problema de los inmigrantes; nos cuesta admitir la diferencia', dijo Marco Sauco. 'Yo también siento vergüenza', admitió Carmen Martínez Galiana, que encarna a Ana Frank, 'pero ésta es mi manera de poner un granito de arena para hablar en contra de la intolerancia'.

Además de los citados actores, intervienen en la obra Mara Goyanes, José Hervás, César Sánchez, Lola Sánchez y Marisa Segovia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de enero de 2001