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Reportaje:

La rumba vallecana cumple un cuarto de siglo

Los Chunguitos graban de nuevo 30 de sus canciones más famosas y las agrupan en 'Hoy'Los Chunguitos graban de nuevo 30 de sus canciones más famosas y las agrupan en 'Hoy'

Los hermanos Juan y José Salazar, junto al primo de ambos, Manuel Fernández, forman, desde principios de los ochenta, Los Chunguitos, el trío marginal y rumbero de Vallecas que hizo cambiar a muchos su opinión sobre la rumba gitana. El grupo lo había fundado a mediados de los setenta el mayor de los hermanos Salazar, Enrique, que falleció con el cambio de década. La manera de abordar en sus canciones la dura vida del barrio, con la droga, la cárcel, la prostitución, el desarraigo y los celos por medio les hicieron famosos.

Su primer disco salió en 1976, pero antes se habían tirado muchos años pasando el platillo por las calles del centro de Madrid reclamando de los paseantes unas pesetas por su rumbitas. Su cuarto de siglo de carrera discográfica lo celebran ahora con Hoy, un doble compacto que recoge nuevas grabaciones de 28 de sus más célebres canciones y un par de temas inéditos hasta ahora.

Ya no son aquellos mocosos que a principios de los setenta recorrían la calle de Echegaray, la plaza de Santa Ana o la calle de Preciados con un par de guitarras cantando alegres rumbas a cambio de las monedas que los turistas echaban en su platillo. Llevan años saboreando el éxito y sus canciones han sonado hasta en las bandas sonoras de las películas de los más prestigiosos cineastas españoles.

Sus 25 años de carrera discográfica se celebran estos días con la edición de Hoy, donde han vuelto a grabar 30 de las canciones más conocidas de su carrera. 'Hay tantísimo repertorio que hemos sufrido mucho para dejar otras atrás, pero creo que hemos dado en el clavo con la selección', dice Juan, el mayor de los tres. 'Había temas tan buenos que no sabíamos dónde escoger', media Manuel, el más joven y último incorporado al trío, aunque ya lleva 20 años. 'Me ha comentado la gente que suena alucinante', comenta José, el pequeño de los dos hermanos. Y es que los tres se quitan la palabra para expresar lo encantados que están de su reciente disco, que apenas en un mes y medio en las tiendas ya es disco de platino (100.000 copias).

Pero llegar hasta donde están no ha sido fácil. Proceden de la emigración extremeña, la que les condenó a vivir en precario en una chabola del barrio de Vallecas, barriada de la que no se han marchado a pesar del éxito. 'Somos tres gitanitos, nacidos en Badajoz, y nos llaman Los Chunguitos, que viene de tradición', dicen en una de las estrofas de Mira cómo ronea, incluida en Hoy, porque uno de sus grandes hallazgos ha sido siempre cantar con alegría a las fatalidades del destino, que en su caso han sido numerosas.

Desde el bar donde hablan para el reportaje, Juan y José miran al Puente de Vallecas y les viene a la memoria que por donde pasa ahora la M-30, de pequeños jugaban al fútbol. 'Era un descampao, jugábamos con lo que encontrábamos, no siempre había balón', dicen. Señalan a un edificio moderno y recuerdan que 'ahí estaba el cuartelillo de la Guardia Civil, nos pasamos más de una noche ahí encerrados, aunque por travesuras de nada'.

Vallecas ha cambiado más que ellos, y eso a pesar del éxito, que podía haberles endiosado: 'Vivimos los tres aquí cerca, detrás del campo del Rayo, en casas mejores, claro, pero nos gusta este barrio y aquí nos hemos quedado'. Cuando llegaron de Badajoz, la familia Salazar se metió en una chabola junto al puente de los Tres Ojos. 'La compró nuestro padre por 5.000 pesetas', rememora José; 'era pequeñita, todos apretados, pero a mí me parecía una mansión, éramos muy felices'.

La felicidad de la familia Salazar se truncó en muchas ocasiones; una de las más graves fue cuando, en 1982, murió Enrique, el mayor, que había fundado el grupo y llevaba la voz cantante. 'Hemos vuelto a grabar 30 canciones porque la mayoría de ellas estaban grabadas con la voz de mi hermano', dice de pasada Juan, pues no les gusta a ninguno de los tres hablar del hermano y primo añorado; y añade: 'Hemos cambiado algunas letras y han puesto coros nuestros hijos. Hay dos temas nuevos, Salte del agua y Canastera'.

Creen los tres que, a pesar de añoranzas infantiles, su querida Vallecas está mejor ahora. 'El Hipercor ha quedado de maravilla, hay buenos colegios. Está bien que desaparezcan las chabolas y todo el mundo pueda vivir mejor'. Además piensan que la transformación del barrio ha cambiado a la gente. 'Parece que no hay tantos problemas como antes, la droga se controla mejor, hay menos delincuencia... pero la gente llana sigue siendo igual, y nosotros somos del pueblo llano. Ahora nos respetan más, pero la gente del barrio nos quiere. Salimos en la tele pero no por ello dejamos de jugar al mus con la gente en los bares'.

Dame veneno, Me quedo contigo, Soy un perro callejero, Vagando por ahí, Puños de acero, Cobarde, Vive gitano, Corazón de hielo, Carmen o ¡Ay! que pena de mis niños, que lo mismo tratan de amor y desgarro, de drogas, boxeadores presos o infidelidades, son algunas de esas canciones descriptivas que hicieron de Los Chunguitos los ídolos de los marginados. Incluidas en Hoy, son canciones que en casetes de carretera vendían enormes cifras difíciles de controlar, hasta que un día Antonio Saura puso algunas de ellas en la banda sonora de Deprisa, deprisa. 'El cambio, entonces, fue bestial', recuerda Juan, 'empezamos a vender discos y hasta los roqueros y otro tipo de público empezó a venir a nuestros conciertos'.

Fueron los años de gloria de Los Chunguitos, cuando la modernidad vio en ellos el fenómeno social que suponían y reparó en sus textos, más allá de apreciar a un simple grupo de rumbas. Años en los que llegaron a actuar en el célebre Rock Ola (templo del pop y la movida madrileña) y a salir en La edad de oro, el controvertido programa que dirigía en TVE Paloma Chamorro.

'Nuestras letras reflejaban lo que vivíamos entonces, que aunque no nos pasara a nosotros directamente, sí a amigos nuestros. Estaban basadas en hechos reales', afirma Juan cuando se comenta que las letras de sus últimos discos, aunque siguen vendiéndose bien, ya no cuentan situaciones sociales extremas. 'Es que nuestra vida ha cambiado', dice, 'pero todas siguen siendo igual de sinceras; ahora tratamos más el tema del amor, porque a todos nos va mejor'. Manuel tercia: 'Carmen sí nos pasó a nosotros. Mi mujer se llama así y es la que utilicé para enamorarla'. 'Lo raro fue', se mete José, 'cuando empezamos a cantar con esmoquin canciones como Perros callejeros, no pegaba nada'.

De lo que no cabe duda es de que los tres se llevan bien, y ésa es para ellos la clave de su éxito y permanencia. Después de los problemas, mantienen la misma formación desde hace 20 años. 'Discutimos como si fuéramos un matrimonio, pero nos llevamos muy bien. Detrás de cada discusión queda el cariño y que nunca nos guardamos rencor', reconocen al unísono. 'El éxito está', asienten, 'en que siempre hemos cantado a la verdad, a lo que sucede en la vida'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de enero de 2001