El joven detenido sólo llevaba tres meses viviendo en la capital alavesa

Un joven de 23 años, conocido por la policía fuera del País Vasco, es el presunto autor del último crimen que sobresaltó el pasado 14 de diciembre a los ciudadanos de Vitoria y que costó la vida a la trabajadora de limpieza Ana Rosa Aguirrezábal, quien apareció degollada. Según reveló ayer el propio consejero de Interior, Javier Balza, la detención del sospechoso, que puede estar relacionado con otra agresión sexual ocurrida en fechas próximas a este suceso, se realizó en la madrugada del sábado al domingo tras una investigación desarrollada por la Ertzaintza a partir de testimonios y de 'rastros que había dejado en el local' el arrestado.

El arrestado tan sólo llevaba tres meses domiciliado en la capital alavesa. Ana Rosa Aguirrezabal apareció degollada y con signos de haber sido agredida sexualmente en el interior de la cafetería Acua situada en el barrio de Santa Lucía en el que trabajaba como empleada de la limpieza. El cuerpo de la mujer, de 34 años de edad, fue hallado en medio de un charco de sangre a las siete menos cuarto de la mañana por una camarera que también trabajaba en el establecimiento y que a esa hora comenzaba su jornada laboral. Los investigadores estimaron en un primer momento que el crimen se pudo producir poco después de las cinco de la mañana, hora en que la víctima acudía al local y desarrollaba su actividad en solitario.

La detención realizada por la Ertzaintza este fin de semana 'resuelve el asunto' según Balza. Aunque el caso se encuentra bajo secreto sumarial, el consejero recalcó ayer que se investiga en estos momentos la vinculación de esta persona en torno a una denuncia de agresión sexual presentada en fechas próximas a las del asesinato. La investigación, según Balza, ha sido 'dífícil' ya que la persona detenida llevaba tres meses en Vitoria y era un desconocido sin antecedentes en el País Vasco, aunque se ha comprobado que en el resto del Estado existen referencias suyas en el ámbito policial, por lo que es probable que cuente con antecedentes.

El móvil sexual del crimen, que se apuntó al inicio de las indagaciones, queda confirmado tras esta detención, aunque Balza no quiso desvelar si la violación de produjo después de la muerte, posibilidad avanzada por algunas fuentes. Las pesquisas que ha seguido la Ertzaintza se han movido en varios terrenos: 'Había bastantes pruebas', según el consejero. Estas se han centrado en las declaraciones de testigos y en los 'rastros' que el sospechoso había dejado en el lugar del crimen, en donde se pudo saber que apareció un cuchillo manchado de sangre.

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