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AJEDREZ - MUNDIAL DE LA FIDE

Shírov pierde los nervios

Anand gana otra vez en la tercera partida y se coloca a un solo punto del título

Apuros de tiempo

Los nervios de Alexéi Shírov se derrumbaron ayer ante la frialdad, maestría y rapidez de Viswanathan Anand en la tercera partida del Campeonato del Mundo oficial que ambos disputan en Teherán. El español se excedió en el riesgo y perdió en menos de tres horas. Tras su segunda victoria consecutiva, el indio domina por 2,5-0,5 puntos y sólo necesita uno más en las tres partidas que faltan. Hoy es día de descanso.Los espectadores iraníes que, acabado el ayuno del Ramadán, llenaron ayer el Mabna Convention Center despidieron con una gran ovación a quien se perfila como el primer asiático que logra la corona de la Federación Internacional (FIDE).

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Anand fue muy escueto en sus manifestaciones: "Shírov se ha lanzado al ataque innecesariamente. Estoy contento por la precisión de mi defensa y por el fino trabajo técnico que se requería para convertir mi ventaja en victoria. Mañana daré un paseo y me encerraré con mi equipo para preparar la cuarta partida", dijo, en referencia a su entrenador, el georgiano Elizbar Ubilava, y su analista, el español Pablo San Segundo.

La rigurosa preparación que los tres han llevado a cabo durante los últimos meses en Collado Mediano (Madrid), donde tiene su residencia Anand, es una de las claves para explicar su enorme ventaja en el marcador. Hace ya años que el indio, conocido como El Rápido de Madrás por el poco tiempo que invertía en las partidas de sus primeros torneos de élite, se transformó en un jugador muy sólido y cauto, criticado incluso por su juego conservador.

Esa tendencia y la victoria del jueves incitaban a suponer que Anand volvería a plantear ayer, con las piezas negras, los habituales cerrojos que tantos empates aburridos le han proporcionado.

Sin embargo, optó por la aguda defensa siciliana, aceptando así el cuerpo a cuerpo frente a Shírov, un atacante nato y necesitado del triunfo. Además de la excelente preparación de Anand, lo ocurrido ayer demuestra que su análisis del balance psicológico del duelo fue muy acertado. El español, quien volvió a ignorar a los periodistas tras la derrota, a pesar de que el reglamento le obliga a lo contrario, destapó la caja de los truenos desde los primeros movimientos y, tras una floritura espectacular, logró una ligera ventaja.

Fue ahí, cuando la posición requería temple y visión a largo plazo, donde Shírov perdió el norte. Muy apurado de tiempo -sólo disponía de 18 minutos para 20 jugadas-, confundió la realidad con su deseo de machacar y se metió en una combinación tan llamativa como injustificada. Con casi una hora y media de ventaja, Anand actuó como un yudoca, utilizando la agresividad del adversario para replicar, congeló el ataque y exhibió después la prodigiosa técnica que hizo famoso a Anatoli Kárpov. Un amigo de Shírov, el gran maestro Valeri Sálov, lo resumió así: "Anand ha jugado hoy un ajedrez casi perfecto y a una velocidad asombrosa".Cocido en su propia salsa, Shírov debe invertir el descanso de hoy en afrontar una tarea casi imposible, aunque los genios siempre merezcan un margen de confianza: tiene que ganar dos de las tres partidas que faltan y hacer tablas en la otra para forzar el desempate. En condiciones asépticas, es capaz de hacerlo. Pero, además, está el peso de su ego, la sensación de haber desperdiciado la oportunidad que esperaba desde hace muchos años. Eso es lo más duro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de diciembre de 2000