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IX CONGRESO DEL PSPV-PSOE

La decisión de los delegados renovadores de Castellón resulta clave para la victoria de Pla

Alicante
La victoria de Joan Ignasi Pla sobre José Luis Ábalos en la elección de secretario general de los socialistas valencianos tuvo un episodio clave en la madrugada de ayer. Pla explicó en persona a los delegados renovadores de Castellón sus planteamientos y Ábalos, en cambio, no acudió a otro encuentro similar para disipar los recelos que suscitaba el apoyo a su candidatura de Ciprià Ciscar y sus seguidores. La mayoría de delegados de Castellón optó finalmente por Pla, en una postura que resultó decisiva. En la noche de ayer, Pla inició las conversaciones para elaborar la lista de la nueva ejecutiva del PSPV que someterá hoy a la aprobación de los 396 delegados en el congreso socialista.

Los delegados renovadores de la provincia de Castellón dieron ayer un vuelco al IX Congreso del PSPV y posibilitaron la victoria de Joan Ignasi Pla frente a su principal competidor, el secretario comarcal de Valencia, José Luis Ábalos. El apoyo del ex secretario federal de Organización Ciprià Ciscar y sus seguidores, aglutinados en Espai Obert, a la candidatura de Ábalos pesó como una losa sobre un nutrido grupo de delegados renovadores que optaron por apoyar a Pla. Los 396 delegados del IX Congreso, así, polarizaron sus votos sobre los dos candidatos con más opciones. Joan Ignasi Pla obtuvo 179 votos, 10 más que José Luis Ábalos. El diputado autonómico Andrés Perelló logró 29 votos y el diputado provincial Josep Bresó obtuvo 19 papeletas. Francesc Baixauli se retiró tras adherirse al proyecto de Pla.La larga jornada de negociaciones y las numerosas reuniones fueron determinantes en la elección del nuevo secretario general del PSPV. El equipo de Joan Ignasi Pla detectó la indecisión existente en un amplio grupo delegados y elaboró una arriesgada estrategia para convencer a los compromisarios de la bondad de su proyecto frente al de José Luis Ábalos. El ahora secretario general, que había recibido presiones para retirar su candidatura en beneficio de la de Ábalos, movilizó a todo su equipo para lograr la condición de favorito. A última hora del viernes, el equipo de Pla solicitó una reunión con los delegados renovadores de Castellón para explicarles su proyecto. Allí, Pla explicó las bondades de su proyecto y su voluntad de renovar e integrar a la mayoría del PSPV, así como lo que, a su entender, representaba el apoyo de Ciscar a Ábalos. Posteriormente, los delegados de Castellón pidieron una reunión similar con Ábalos. En este caso, el candidato no acudió, ocupado en la elaboración de su discurso, y delegó en dos de sus hombres de confianza. La ausencia del secretario comarcal de Valencia para negar en persona que no tenía ningún acuerdo con Ciscar fue la espoleta que decantó los votos de la mayoría de los delegados de Castellón hacia Pla.

Los comentarios del secretario de Organización del PSOE, José Blanco, de que la ejecutiva federal no apoyaba ningún candidato pero que lo lógico sería respaldar la opción mayoritaria -que en el seno del congreso se identificó hasta la madrugada del sábado con la suma de Ábalos y Espai Obert- no amilanó a los estrategas del equipo de Pla. El mismo viernes, desde el equipo de Pla se prestaron a Francesc Baixauli los avales necesarios para oficializar su candidatura a cambio de que la retirase antes de la votación para exterioriorizar su apoyo al ahora secretario general. El orden de las intervenciones, que situó a Pla tras Baixauli, sirvió para escenificar la integración de los dos proyectos. Los discursos mostraron una intervención plana y fría de José Luis Ábalos, que abrió el turno a primeras horas de la mañana. Ábalos dejó la tribuna a un Francesc Baixauli mitinero y crítico con su predecesor, que preparó el terreno a un sentimental discurso de Pla, muy aplaudido desde el patio de butacas. Baixauli y Pla se estrecharon afectuosamente la mano al darse el relevo en sus discursos.

La posibilidad de que Ciprià Ciscar recuperase su influencia en la ejecutiva de Ábalos también causó serias averías en la candidatura de Josep Bresó, que tenía un preacuerdo de integración con el secretario comarcal de Valencia. Bresó, que contaba con la mayoría de los delegados de L'Horta Sud, constató en la votación cómo el G-4, el grupo de alcaldes de la comarca opuestos a Ciscar, desertaba de sus líneas para apoyar la opción de Joan Ignasi Pla. El nerviosismo previo a las votaciones también provocó que dirigentes locales y comarcales como Ángel Franco (Alicante), Diego Macià (Elche) o Adolfo Utor (Dénia) distribuyesen sus apoyos.

En la larga madrugada, Ciscar se reunió con un grupo de sus delegados, a los que explicó lo que ya había repetido, que Bresó era su candidato preferido, aunque no contaba con apoyos suficientes; mientras que Ábalos era la opción posibilista. En la reunión, Ciscar manifestó que sobre la candidatura de Pla existían las mismas objeciones que habían llevado a la anterior ejecutiva del PSOE a reclamar su dimisión como secretario general.

Por su parte, Ábalos intentó sin éxito durante la madrugada del sábado sumar el apoyo de varios dirigentes comarcales como el de La Marina Baja (Agustín Navarro) o Medio Vinalopó (Juan Pascual Azorín). Entre las múltiples negociaciones, destacó una reunión entre miembros del equipo de Ábalos y del de Pla, donde se acordó que el ganador realizaría un esfuerzo por integrar la denominada "franja templada" del candidato perdedor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de septiembre de 2000