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El Pipa estrena 'Puntales', su forma de entender el baile flamenco

"Si para evolucionar en el flamenco, hay que perder la técnica; prefiero quedarme en casa". El bailaor Antonio El Pipa, poseedor de un estilo que conjuga su herencia de los gitanos de Jerez con una elegancia y sentido de la medida propios, criticó ayer a sus colegas que apuestan "por la revolución más que por la evolución".Antonio Ríos Fernández El Pipa (Jerez, 1970) ha plasmado su forma de entender el flamenco en Puntales, el montaje que estrenará esta noche en el teatro de la Maestranza de Sevilla, dentro de la Bienal de Flamenco. El espectáculo, en el que intervienen los 12 alumnos del taller flamenco del Centro Andaluz de Danza (CAD) es la gran apuesta de la Consejería de Cultura para esta edición de la Bienal. El espectáculo, producido por Cultura, ha costado 13 millones de pesetas y aún no tiene clara su distribución, hasta que los alumnos del taller no finalicen su curso.

La bailaora Milagros Mengíbar, una de las grandes maestras en el manejo de la bata de cola, colabora en Puntales con unas alegrías, titulada Corales de Matilde, con las que se rinde homenaje a Matilde Coral. María del Mar Moreno (Jerez, 1973), que ha sido pareja artística de El Pipa en casi todos sus espectáculos, interviene también en una soleá y un romance.

Sueños cumplidos

"Este espectáculo es un sueño cumplido. Independientemente de que resulte un éxito o un fracaso, porque me ha permitido trabajar durante dos meses con estos niños que tienen una gran capacidad de trabajo. No siempre se tiene la oportunidad de montar un espectáculo tan ambicioso, con nada menos que 25 artistas en escena", comenta El Pipa."Puntales es una reivindicación de las bases del flamenco: cante, baile, guitarra y palmas. Así es como yo siento el flamenco. Ahora estamos viendo muchas formas nuevas que yo admiro y respeto, pero no comparto. El flamenco tiene que evolucionar, pero apegado a sus valores. Mi abuela -Juana la del Pipa-, una gitana con 120 kilos se levantaba a bailar y ponía a todo el teatro en pie. Yo parto de su estilo, pero también he aprendido otras cosas", asegura el bailaor.

Los 12 miembros del taller de flamenco, que tienen entre 16 y 18 años, constituyen la cantera de la que pretende nutrirse la Compañía Andaluza de Danza. "Nosotros les enseñamos al unísono todo lo que deben aprender. Eso les enriquece y ellos saben cambiar perfectamente de registro cuando se calzan botas, zapatillas o alpargatas. Más que balarines o bailaores son artistas", comentó ayer José Antonio, director artístico de la Compañía Andaluza de Danza. "No quiero tener la perfección de un ballet, sino el sabor de una compañía flamenca", añadió El Pipa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de septiembre de 2000