España vuelve al Arco del Triunfo

Riesgo de accidente

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Joane Somarriba se convirtió ayer en la segunda ciclista de la historia que consigue ganar Giro y Tour el mismo año, un éxito limitado hasta ayer a la italiana Fabiana Luperini, décima ayer. Lo hizo ante un reducido grupo de aficionados, sin autoridades de postín, bajo una tormenta infernal y con el miedo en el cuerpo de arruinar en un segundo un trabajo de 14 días. Ella, con el temor a una caída inoportuna; los escasos aficionados españoles, sobresaltados cuando el comentarista oficial anunciaba una caída de la ciclista española en la penúltima vuelta. Falsa alarma. Somarriba, que lucía dos vendajes en la pierna y en el brazo, huyó del tercero: la afectada era una ciclista rusa. Bien al contrario, apoyada por dos compañeras de equipo, aparecía en la línea de meta comandando el pelotón. Al final se dejó ir y culminó la etapa (ganada al sprint por la italiana Zocca) en la parte trasera de la fila que se reserva a los campeones en estos casos.El ciclismo tiene la velocidad y la emoción como principales aliados. La última etapa, disputada por los hombres a beneficio del inventario del campeón, es entre las mujeres una etapa más. Somarriba aún recuerda que en los dos últimos Giros ganados fue atacada por las ciclistas italianas hasta el último segundo. No hay tratos, ni cohortes. Ayer tampoco.

Ocurre sin embargo que Somarriba es la más fuerte, actualmente, del pelotón internacional y cuenta con el mejor equipo de cuantos compiten en pruebas de élite. En tales condiciones, el fracaso sólo proviene del riesgo de accidente. Ayer, la lluvia añadió un poco más de vértigo. El resto lo puso el comentarista oficial para caldear los escasos ánimos de los espectadores y blanquear la cara de Víctor Somarriba, padre de Joane, cuando se enteró de la noticia. Un par de minutos después recuperó el color al ver a su hija pasar ante sus ojos al frente del pelotón. Una vuelta más tarde, pudo abrazarla, convertida ya en campeona de una carrera que disputaba por tercera vez.Concluían así 1.492 kilómetros de carrera, a lo largo de 14 días de competición, tres de ellos con sesiones dobles, disputados por un centenar de corredoras, inscritas en 17 equipos. Es ciclismo en estado puro. Ni el tamaño de los equipos de 7 corredoras, ni el estilo de las mismas permiten demasiadas disquisiciones estratégicas. No exento de táctica, las mujeres prefieren el cuerpo a cuerpo.

A Joane Somarriba se le ha hecho especialmente dura la segunda semana. Gastada por el Giro de Italia y enfrentada a las ciclistas del este de Europa y a las francesas, tenía el objetivo del Tour bajo dos puntos de mira: el Tourmalet y la contrarreloj. En el primero, salió fortalecida. Su exhibición le confirmó las posibilidades de éxito. En la segunda, la fiebre le asustó, pero fue segunda. A partir de entonces se vió ganadora del Tour, a falta incluso de la etapa reina del sábado y superadas las rencillas con su compañera Pucinskaite.

Pero hasta el final masticó el éxito sin atragantarse, olvidando en cada momento las penurias en las que se mueve este deporte: las noches en habitaciones en miniatura donde una de las dos ciclistas que las ocupan tiene que salir para hacer sitio al masajista para que realice su trabajo; los problemas para ducharse al término de la etapa y, sobre todo, los continuos traslados por carretera.

Somarriba, una ciclista desconocida hace tres años que hubo de superar una hernia discal, las superó a su estilo: con esa sonrisa que le acompaña en todo momento cuando no se encuentra encima de la bicicleta. Joane, de natural contrarrelojista, ha mejorado en la montaña y responde en todos los terrenos. Su cuerpo revela ambas posibilidades. Tiene la altura de una rodadora (1.70 metros) y el peso de una escaladora (50 kilos).

Desde que Indurain abandonó el ciclismo no sonaba el himno español en el Arco del Triunfo. Joane Somarriba ha devuelto el esplendor. Ahora le esperan los Juegos Olímpicos de Sydney y el Mundial, aunque no oculta sus dudas sobre la posibilidad de prolongar su estado de forma. Ayer, al menos, culminó a sus 28 años, cumplidos en Francia, otro sueño.

General final. 1. Joane Somarriba (España, Alfa Lum), 39.43.48 horas, a 35,7 kilómetros por hora. 2. Edita Pucinskaite (Lituania), a 35 segundos. 3. Giraldine Loewenguth (Francia), a 2.01 minutos. 4. Siverine Desbouys (Francia), a 2.18. 5. Zoulfia Zabirova (Rusia), a 3.14. 6. Jolanta Polikeviciute (Lituania), a 03:24. 7. Svetlana Bubnenkova (Rusia), a 3.26. 8. Rasa Polikeviciute (Lituania), a 5.16. 9. Valentina Poljanova (Rusia), a 5.17. 10. Fabiana Luperini (Italia), a 6.16

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