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La Comunidad busca a 25 familias magrebíes que acojan a menores llegados solos de Marruecos

El Gobierno regional aporta 50.000 pesetas mensuales para las necesidades de los chicos

La Comunidad ensayará en septiembre un plan de acogimiento familiar para ofrecer un hogar a los cada vez más numerosos menores marroquíes que llegan solos a la región. Para eso buscará a 25 familias de inmigrantes marroquíes dispuestas a cuidar de estos chavales con una ayuda de unas 50.000 pesetas mensuales, de las que 15.000 serán para el muchacho. Según la directora del Instituto Madrileño del Menor y la Familia (IMMF), Esperanza García, el plan se ciñe a familias magrebíes "para evitar el choque que estos chicos sufren con el modelo educativo español".

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Difícil adaptación

"Estos chicos marroquíes están acostumbrados a los modelos educativos y de familia de su país, en general más rígidos que los nuestros, por lo que a veces entienden mal el sistema educativo más dialogante de nuestras residencias y caen en la indisciplina. Creemos que se adaptarán mejor a los patrones de conducta de las familias de su cultura y, a partir de ahí, podrán irse habituando a esta sociedad", explica García."No vamos a buscar familias especiales, sólo pedimos que se les vea capaces de cuidar de un adolescente, por lo que preferimos que tengan ya hijos. No tiene que ser gente adinerada, puede apuntarse cualquier familia trabajadora marroquí arraigada en la región y que disponga de una habitación para el chaval", añade la directora del IMMF.

El instituto pagará a las familias unas 45.000 pesetas al mes para la manutención del muchacho, y a éste le dará de 10.000 a 15.000 para gastos. La búsqueda de las familias se iniciará en septiembre, una vez que el IMMF decida si las intentará localizar directamente o a través de algún convenio con ONG como el firmado en julio por la Generalitat catalana con las asociaciones Cruz Roja e Ibn Batuta.

Este programa va destinado a chavales de 16 a 18 años, que son los que se integran peor en los centros para menores desamparados de la Comunidad porque se sienten adultos y tienen prisa por obtener la residencia y trabajar. Pero, si el plan sale bien, podría extenderse a chicos más pequeños. Estos chavales dormirán en el hogar de los padres acogedores y dedicarán su tiempo a aprender castellano y algún oficio.

Kamal Rahmouni, vicepresidente de la Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes en España (ATIME), ve complicado encontrar familias adecuadas para este programa. "No puede ser cualquiera, tienen que tener mucha voluntad y dedicación, porque algunos de estos chicos tienen una problemática especial para adaptarse a las pautas de un hogar, ya que llevan mucho tiempo en la calle", asegura. "También nos parece importante que las instituciones ayuden a estas familias en su tarea con un apoyo social continuado, no con visitas esporádicas de un trabajador social", concluye Rahmouni.Esta iniciativa, propuesta también por UGT, CC OO y CSIT-UP, presentes en el comité de empresa del IMMF, está recogida en el Plan regional de Inmigración elaborado por el Ejecutivo autonómico del PP. El plan está aún pendiente de ser valorado por el Foro de la Inmigración y debatido en la asamblea regional.

Este programa de familias de acogida será sólo una de las alternativas dirigidas a estos chicos que, debido a su fuerte desarraigo y a que carecen de medios y papeles, corren el riesgo de acabar en la delincuencia.

Ahora casi todos pasan por el centro de primera acogida de Hortaleza, donde se ha producido alguna reticencia a aceptarles dado que algunos de ellos son conflictivos. Allí les lleva la policía cuando les ve deambulando o los educadores de calle de asociaciones como Paideia, que trabajan en barrios en los que hay numerosos inmigrantes, como Lavapiés.

A partir de octubre, Madrid contará con un centro de acogida específico para estos adolescentes magrebíes solos, de 16 a 18 años, probablemente gestionado por una ONG. El IMMF se planteó en un principio que el centro, cuya apertura estaba prevista para este verano, se destinase a todo tipo de adolescentes, magrebíes y espeñoles, pero al final ha decidido dedicarlo sólo a inmigrantes. El grupo parlamentario del PSOE y los sindicatos del IMMF consideran que abrir un centro sólo para chicos marroquíes choca contra el objetivo de su integración.

Cada vez que un adolescente marroquí ingrese en el futuro centro de acogida, el primer paso será, como ahora, ponerse en contacto con su familia para intentar su repatriación. "Nuestra misión es salvaguardar el interés del menor, y creemos que ése es, en la mayoría de los casos, estar con su familia", asegura García. Pero para localizar a los parientes en Marruecos hace falta conocer la identidad del chaval, algo a lo que ellos son reacios porque temen que se les repatrie. "De los 1.500 magrebíes que han pasado por nuestros centros en tres años, sólo hemos repatriado a seis", informa García.

Si la repatriación no es posible, el joven podrá permanecer en el centro de acogida de tres a seis meses. Pasado ese tiempo, cada chaval tendrá un destino: los que se adapten a la disciplina de las residencias y pisos del instituto, irán a ellos; otros pasarán a vivir con familias de acogida, y también habrá algunos que vayan a pensiones subvencionadas por el instituto (se espera contar con 20 plazas el próximo año). No se descarta ofrecer apoyo económico a los que quieran vivir en un piso compartido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de agosto de 2000