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Entrevista:FÚTBOL Johan Cruyff reflexiona junto a Jorge Valdano

"España es un país casi federal con demasiadas mentalidades diferentes"

Cruyff se incorpora al debate. El ex entrenador del Barcelona considera que el fútbol español tiene un problema de identidad que tiene una extracción de carácter sociopolítico. En su conversación con Jorge Valdano, Cruyff señala que el fútbol español es un mosaico que representa el mapa autonómico español. "Es casi un país federal", afirma. En este sentido, considera que hay una parte disgregadora que puede afectar al funcionamiento del equipo nacional en los grandes torneos. Y apunta una cierta falta de presencia de jugadores del Real Madrid y Barcelona, los dos clubes que imprimen carácter en sus jugadores internacionales.

Jorge Valdano. ¿En qué estás interesado en estos momentos?Johan Cruyff. Me interesa la formación de los chavales. Por eso sigo con mi idea de los torneos de fútbol a seis que tengo en Holanda. Seis jugadores me parece la medida perfecta. Lo hago en la calle, con el patrocionio del diario Telegraaf. Se juega en la calle, en campos de 42x28, es decir, tres veces y dos veces el número 14. Me gusta que sea en la calle porque ciertos automatismos no se pueden entrenar en un campo. Si tú eres más grande que yo, y nos chocamos, me iré al suelo. Y cuando hay piedra o cemento, te raspas. Lo que tengo que hacer es espabilarme. En ese momento empiezas a pensar en otras cosas que en el balón. En la calle, el balón no bota tan bien, sale en cualquier dirección, hay que utilizar una cantidad de cosas que normalmente no usarás en un campo de hierba. Por lo tanto, es algo extra que puedes dar a un niño, sin caer en algo muy serio.

V. ¿Por qué crees que en el camino se fue perdiendo técnica?

C. Porque creo que hay mucha gente que puede hablar de fútbol, pero muy poca que pueda enseñar. Se ha llegado a un punto donde sólo se mira lo que se puede medir, y eso corresponde fundamentalmente al apartado físico: correr 25 veces 100 metros, no sé, todas estas cosas nuevas a las que se da tanta importancia. Pero el fútbol no puede medir. Por eso digo que hay muchos entrenadores y muy pocos enseñadores. Cuando miras hacia el pasado, dices, !ostras, tú!: ves que antes en cada pueblo había un chico que técnicamente estaba bien, en todos los pueblos, en todo el mundo. Y como a él le gustaba el fútbol, un par de días a la semana entrenaba a los pequéños del pueblo. Era un sistema lógico, porque no se podía pagar a la gente. Este hombre, aunque hiciera su trabajo sin considerarse un profesional, transmitía el fútbol-verdad. Hoy en día, todo el mundo se considera un estudioso, y al niño de diez años le dice: ahora el calentamiento. !Pero qué calentamiento! Antes ya venía casi caliente de la cama, o de jugar en la calle. El sistema es totalmente diferente. Y claro, poco a poco la técnica está bajando. Eso se traduce en que cada vez ponen a los jugadores más atrás para tener más espacio para correr. No hay otro misterio. Y tú ves, si coges a un Romario o un Zidane, que no necesitan un espacio tan grande. Con dos metros o un metro y medio, hacen lo que les da la gana.

V. Podemos decir entonces que el fútbol-verdad, como le llamas tú, no se mide.

C. No se puede medir. Para mí la base de todo es la calidad técnica.

V. En ese sentido has dicho que en la pasada Eurocopa notaste un progreso.

C. Como vistosa, me ha gustado. Pero en el apartado técnico ha sido bastante pobre. Ha habido entrega en todos los equipos, se han visto ocasiones, pero casi siempre por unos fallos enormes. Sí que ha sido mejor que la Eurocopa de Inglaterra, en gran parte porque ha hecho menos calor. Ha llovido bastantes veces y los campos han estado más rápidos. Ése es otro problema. Antes el balón era de cuero, que es un producto natural. Ahora es de plástico, y si el césped está seco y un poco alto, el balón no rueda. Entonces el partido se vuelve más lento. Cuando estaba en el Barcelona siempre pedía que la superficie se mojara un poco para que el balón corriera más rápido. Y cuando el balón va más rápido, si tienes gente de más calidad, ganarás el 90% de las veces.

V. Te veo un poco preocupado por la evolución de Holanda. Era una escuela que provocaba alguna esperanza porque trabajaba sobre la técnica, le daba importancia a la pelota y al fútbol de ataque, pero, por lo que te oí decir, estamos ante la última generación que va a marcar esa ventaja. ¿Crees que puede empezar la decadencia?

C. Tú lo ves en muchos equipos. No sólo Holanda. Si ves a Alemania, es muy preocupante.

V. Lo que pasa es que Alemania nunca intentó la vía holandesa.

C. Sí, pero siempre había un Netzer, un Overath, un Beckenbauer. Siempre había tres o cuatro que estaban bien. Ahora sólo hay uno que sabe un poco, que es Scholl. Pero nada más. Con Inglaterra ocurre lo mismo. Siempre han tenido extremos que ponían unos balones fantásticos. Hoy día, qué. Sólo hay un jugador, Beckham. Nada más.

V. De todas formas, en Alemania esa preocupación ya existe. Han visto que no tienen nada que hacer. Países como Turquía o Rumania eran mejores que los alemanes y los ingleses. Porque sus jugadores tenían más calidad. Podían tener otros fallos, pero eso es otra cosa.

V. Francia, que está marcando una cierta autoridad, se destaca también por dar importancia a la formación de los jóvenes.

C. Es el mejor ejemplo. ¿Quién tiene atrás un tipo como Blanc? Muy pocos tienen su calidad técnica. En el medio campo tienen a dos o tres que saben tocar el balón...

V. ¿Es la selección que más te ha impresionado?

C. Me ha gustado porque intentaban jugar al fútbol, tocar la pelota. No es que fuera nada del otro mundo, pero si comparas con el resto...Y éste es un trabajo de años. Lleva tiempo.

V. ¿De Italia que podemos decir?

C. Italia siempre juega a lo suyo. Pero dejar fuera a Del Piero, cuesta entender. Sobre todo si tiene tanta gente trabajando, entonces ya tiene la oportunidad de meter a uno que sepa. Dicen que Italia lo hizo muy bien sin Del Piero. A mí, no me gustó ni un solo partido de Italia. Sólo me interesó en el último partido, en la final, donde hubo momentos en los que jugó muy bien.

V. Es curioso que la incorporación de un solo jugador produzca un estímulo en todo el equipo.

C. Ahora dicen que Italia ha perdido porque jugó Del Piero. Si para ganar tienes que prescindir de los buenos jugadores, a mí no me gusta. Yo creo que si tienes mejores jugadores, ganas, sin olvidar que la derrota es parte del juego.

V. Y, bueno, llegamos a España, que es el laboratorio perfecto. Parece que siempre tiene todo resuelto antes de empezar los campeonatos y , sin embargo, terminamos haciendo el mismo ejercicio. No sabemos qué es lo que ocurre exactamente. ¿Tienes alguna valoración sobre este asunto?

C. Es algo muy curioso, y no puedo decir que sepa lo que ocurre. Tiene que haber alguna razón para que unos jugadores funcionen en determinadas circunstancias y en otras no. Se ha visto en Inglaterra que algunos jugadores veías que lo hacían bien en sus equipos, pero cuando se ponen la camiseta nacional parece que les viene demasiado grande. No se les ve tan seguros, tan confiados. Esto también ha sucedido en Holanda: grandes jugadores de clubes que no podían con el peso de la selección. Si vas un poco por este camino, te das cuenta que España es un país casi federal. Es una especie de federación. Hay tanta diferencia en mentalidades que todo se hace difícil. ¿Cuánta gente en España dice que es español? Son gallegos, son vascos, son catalanes, son andaluces. Es un elemento muy importante. Cuando tú dices: soy catalán, tú representas a Cataluña, que es un trocito. Pero si juegas en el equipo nacional, representas a España, que es muy grande. Y además mucha gente de las otras regiones, son tus enemigos. Creo que hay una materia ahí que es muy interesente de ver. Algo tiene que pasar, porque si ocurre una vez dices: vale. Pero pasa siempre.

V. Además de esta materia, hablas del salto. Yo cuando saltaba del Zaragoza a la selección argentina, la camiseta me pesaba mucho. Cuando saltaba a la selección desde el Madrid, me resultaba casi una semana de descanso. El problema es que aquí no pueden salir todos los jugadores del Madrid o del Barcelona porque la mayoría son extranjeros. El otro día hacíamos cuentas y veíamos que Aranzábal estuvo en la lucha por el descenso. Munitis, igual. Alfonso, descendió. Valerón, descendió. Molina, descendió. Joseba Etxeberria y Urzaiz: estuvieron en problemas hasta el final del campeonato. Sin embargo, durante las eliminatorias no parecen sentir la presión de las eliminatorias.

C. Mira, yo cuando compraba a un jugador tenía mucho cuidado en saber de dónde venía y cómo venía.

V. ¿Teniendo en cuenta la mentalidad de los jugadores?

C. Sí. Es muy imporante. Si coges un tipo como Romario o Koeman no voy a decir que fueran mejores que los demás, pero...

V. Es curioso porque cuando hacemos un análisis de la Euroopa en general, le das mucha importancia a lo técnico, pero cuando te refieres a España lo consideras secundario con respecto a la parte anímica o las dificultades de integración por el problema de las diferentees nacionalidades.

C. En un torneo de esta magnitud hace falta tener perfectamente atados todos los detalles, incluso los extrafutbolísticos.

V. Y en lo extrafutbolístico esta la reacción de la prensa. Hablabamos de tribus en España. Esa guerra tribal empieza por la prensa. Si quitan a Paco, no pasa nada, pero si quitan a..

C. Guardiola...

V. O cualquiera de las estrellas del Madrid. Entonces comienzan los agravios entre los periódicos de Barcelona y Madrid. La selección, a nivel periodístico, interesa mucho menos que lo interesan los jugadores del Madrid y el Barça y lo que suceda con ellas.

C. Por eso digo que tiene que haber algo.

V. ¿Crees que el periodismo juega un papel distinto que en otros países?

C. Sí. La prensa de Madrid pone mucha presión sobre la gente que no es de los equipos madrileños y lo mismo ocurre con la prensa catalana. Ya se han visto todos los comentarios que han salido sobre Guardiola. Yo no sé si tienen razón o no, pero lo que no se puede poner es a gente nueva y tomar riesgos. En pleno torneo, tienes que confiar en la gente. Porque no es un portero, que dices, pongo a uno o pongo a otro. Es uno que ordena el juego, que tiene el respeto de los demás. ¿Qué puedes hacer? Puedes decir que juega mal, pero otra cosa es matarlo y convertirlo en responsable de todas las cosas que sucedían en el equipo. Hay cosas aparentemente poco conectadas con el fútbol que para mi son importantes. Cuando llegué al Barcelona vinieron bastantes jugadores vascos. Estaban unidos, eran buenos jugadores y servían como base para el futuro. Luego buscamos más prestigio internacional, y lo hicimos con Laudrup y todos éstos. A partir de ahí, era el momento de los catalanes. Cuando ves cómo visten los catalanes, te das cuenta que visten en tonos oscuros: azul, marrón. Ahí cometí el fallo más grande. Para añadir jugadores a los catalanes, escogí buenos jugadores pero sin la luz que irradiaba Laudrup. Compré a Prosinecki. En el Este son tristes. Hagi, rumano. Son tristes. O Kodro, bosnio. Son tristes. Éstos son fallos básicos. En esto hay diferencias muy grandes entre Barcelona y Madrid. La manera en que visten. La manera en que viven. La manera en que van a cenar, o se presentan. Son dos mundos casi opuestos. Y en el campo, lo notarás. Porque hay un momento en que las cosas iban mal y se alzaba Koeman, se levantaba Stoichkov.

V. Aquí hemos hablado de las dificultades de integración, de lo que se podría denominar del mal autonómico, cuando se trata de la selección. ¿Crees que se ha producido algún cambio en este aspecto en los últimos diez años?

C. Creo que cambiar el carácter de un pueblo es dificilísimo. Yo veía a algunos chicos que venían al Barcelona desde los pueblos de Cataluña. Y venían con muchismimo peso. El pueblo, los padres, todo el mundo estaba tan pendiente de una institución tan grande que cuando los chicos tenían que jugar parecía que llevaban todo el pueblo encima.

V. O sea, jugadores que por calidad podrían haber llegado mucho más alto.

C. Gente que viene al Barcelona con una presión tan grande que sólo se podía curar si ingresaba muy joven en el club. Porque una vez que los jugadores están acostumbrados a los grandes retos, a las exigencias de los grandes clubes, nunca fallarán. Raúl no fallará. Y no por calidad, sino por mentalidad. Guardiola no fallará nunca. Ni Sergi, ni Ferrer. Todos los que se han educado en los equipos grandes desde muy jóvenes, difícilmente fallarán. Por mentalidad. Para mí es un apartado muy importante. El mismo Camacho sabe más que nadie. Porque Camacho ha venido de Murcia. Y llegar de Murcia y dominar Madrid... Hay que saber mucho.

V. Tú que eres un entrenador tan intuitivo. Si te hicieras cargo de la selección por dónde empezarías, que harías con toda esta información. Has dicho algo importante: cuando llegaste al Barcelona comenzaste por los vascos, luegos reclamaste estrellas y todo para forjar una base firme en la cantera. Hacían falta los grandes extranjeros para dar el salto de calidad.

C. No sólo calidad. También la tranquilidad para que los otros funcionaran. Y luego hay otra cosa. Lo más peligroso del fútbol es pagar demasiado. La presión que tiene un jugador cuando gana más que el resto, y todo el mundo lo sabe, porque en el vestuario se sabe todo, nunca podrá funcionar. ¿Quién tiene que ser el mejor pagado? El mejor.

V. El problema es que ese tipo de leyes, que en el Barcelona la dictabas tú porque tú decidías quién era el mejor, es el mercado el que lo decida. En función del representante, de la fama periodística...

C. Sí, pero eso no es la realidad. Y sólo admito la realidad. Para mí el fútbol es una batalla continua entre el vestuario y la junta directiva. ¿Por qué? Si la cosa va bien, la gente quiere más dinero. Ahí empieza la discusión. ¿Quién les va a dar más dinero? Si la cosa va mal, ocurrirá lo contrario. Y no me parece mal. Lo que es importante es que las dos partes sean fuertes, que se produzca un equilibrio. Entonces hay batalla y éxito. Sin batalla, sin tensión, no hay éxito. Bueno, tengo que decir que la primera batalla es entre el entrenador y el jugador. Yo como entrenador, me puedo curar en salud para poner como capitán a un flojo. Eso es un error. Yo prefiero que un grupo de jugadores con cabeza hagan oposición. Si todo el mundo está encima de sus cosas, los equipos funcionan. Si todo va a cien, los equipos funcionan. Por lo tanto necesito jugadores que tengan fuerza, porque en el campo también tienen que tomar grandes decisiones. Es pura lógica. De ahí que yo nunca haya estado de acuerdo con la teoría española de dar mucha importancia a la ficha, al fijo. A mí me importan las primas: por lo que has jugado, por lo que has ganado. Si has jugado 40 partidos, tienes que cobrar más que uno que ha jugado 20.

V. ¿Cómo se ve a España desde fuera? Si uno habla de Italia habla de defensivismo, si habla de Holanda, habla de fútbol de ataque...

C. Bueno, pues empezaría por hablar de cuestiones no relacionadas con el fútbol. ¿Italianos? ¿Qué son los italianos? Gente del sur, que bregan, no demasiados coherentes, siempre arriba y abajo. Cada país tiene su punto. Yo siempre he tenido una gran relación con los daneses. Son los únicos con los holandeses que en tres meses hablan un idioma. Gente con buena cabeza. Casi siempre funcionan fuera de su país. Son diferentes que un sueco. Y que un belga, ni de vacaciones se va fuera.

V. ¿Y el español por qué no se va?

C. Aquí la gente es bastante conformista. Son gente sin demasiada facilidad para los idiomas. Por lo tanto les resulta difícil moverse. Por lo tanto, está más orientado hacia adentro. Yo creo que el fútbol responde mucho a la cultura de cada país. Por eso no he comprado a muchos futbolistas, por sus costumbres.

V. Quizá por lo que hablas de las diferentes culturas, a Laudrup le costó menos irse al Madrid. No sentía que traicionaba a nadie. Venía de otra manera de pensar. Aquí todo es mucho más tribal. Quiero añadir otra cosa, referida a la selección. Para un argentino es muy importante jugar en River o Boca, pero es mucho más importante jugar en la selección. Lo mismo ocurre en Italia, en Alemania o en Inglaterra. A mí me parece que un niño español se pondrá mucho antes la camiseta del Madrid o del Barcelona que la de la selección, si es que se la pondrá alguna vez.

C. Por eso me refiero a la curiosidad que me suscita la selección española. Yo he dejado algunas cuestiones en el aire. No sé si serán importantes, pero me parece que algo tienen que ver en lo que sucede desde hace demasiado tiempo.

V. ¿Qué ha cambiado en el fútbol español desde que abandonaste el banquillo del Barça?

C. El dinero. La entrada masiva de dinero. Y sin embargo, cada vez hay más deudas. Eso es sorprendente. Están haciendo las cosas con muy poca cabeza. Yo no entiendo.

V. Siempre te ha interesado mucho todo lo referido a la formación de jugadores. ¿Cómo ves al fútbol español en este aspecto?

C. Creo que mucha gente lo intenta, pero aquí todo está en función de los resultados. No por la calidad de los jugadores y del fútbol. Eso en ciertos niveles es muy dañiño. Es muy difícil crear un ambiente para que progrese la técnica, para que mejoren los futbolistas, para sacar una mejor inversión en el futuro. Yo sólo digo que la calidad lleva incluido el resultado. Nadie quiere ser bueno en el fútbol para perder. Un buen futbolista en los años de formación tiene que tener el afán de ganar. Es parte de su formación. Pero no es lo más importante. Lo más importante es su formación. Porque si tú eres el mejor, tú obligación es ganar. Por mi calidad tengo ganar. Así es como yo lo veo. La manera más fácil de actuar es esconderse detrás de un resultado: jugamos mal, pero hemos ganado. Eso sólo vale en una final. Fuera de eso, no me vale. Mejor pasarlo bien todo el año y no hacer cosas absurdas.

V. Y es que además, tampoco hay una idea concreta en España en la formación de futbolistas. Ahora sólo interesa el fútbolista cuando produce. No interesa cuando se retira, ni en su etapa de formación. Por lo tanto se descuida la memoria y el criterio de adiestramiento. Por eso llega alguien que dice tener un afán científico, y mide, y hace tests, y los pasa a los jugadores. Y como son cosas concretas, convence al ignorante. Lo otro, el fútbol, tiene mucho más que ver con la observación y eso es mucho más difícil de apreciar.

C. Hemos llegado a un punto en el fútbol en el que uno no puede decir ni lo que piensa. Cualquier opinión merece un ataque brutal. Pero hay que ser crítico y analizar las cosas como son.

V. ¿Hubieras llevado a algún otro jugador a la selección?

C. Yo me pongo en el puesto de Camacho y sé que está en una posición difícil. El equipo le había respondido y tenía todo el derecho a confiar en sus jugadores. Yo quizá hubiera llevado a Morientes. Ha venido de jugar en una circunstancias muy difíciles, con todo el asunto de Anelka, y ha logrado superarlo. Eso es una prueba de madurez muy importante. Si las cosas no van bien necesitas de chavales como éste, que han respondido en los momentos difíciles. Y no porque sea mejor o peor que otro, sino porque ha respondido a una situación límite. Ésos son los detalles que marcan la diferencia. Por otro lado, yo estoy absolutamento de acuerdo en preservar a Casillas, que es lo que hizo Camacho. Casillas venía de hacer un milagro. Había salvado al Madrid del hundimiento total. No se le podían pedir dos milagros. Había que dejarle tranquilo, cuidarle, no ponerle más presión de la que puede soportar un chaval de 19 años. No puedes dejar indefenso a un chaval joven.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de julio de 2000