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Reportaje:

Acogimientos permanentes

B. A., Los acogimientos llamados especiales por la edad, discapacidades o enfermedades de los niños suelen plantearse con carácter permanente. Son chavales que necesitan unos padres, pero que no pueden vivir con sus progenitores porque éstos no han resuelto los problemas que provocaron la ruptura familiar.

Algunos de estos acogimientos pueden acabar en adopción si los informes técnicos sobre la convivencia mantenida son buenos y si así lo desean los padres acogedores y el niño (a partir de los 12 años los jueces deben escuchar la opinión de los chavales). Para ellos no existe límite de edad ni hace falta tener pareja. En todos los casos, si existe contacto con la familia biológica éste se mantiene.

Esperanza García, directora del Instituto Madrileño del Menor y la Familia (IMMF), está satisfecha con los resultados del programa Se necesitan abrazos, iniciado hace un año. "Hay que tener en cuenta que estamos pidiendo algo difícil, como abrir el hogar a un niño con dificultades", añade. "En las primeras semanas recibimos muchas llamadas; luego, tras las entrevistas y el periodo de formación (unas 28 horas), siempre quedan menos candidatos", apostilla.

Los padres que acogen a estos niños no reciben ninguna ayuda económica, al contrario de lo que ocurre con otros acogimientos de carácter temporal, como los del programa de familias canguro.

La campaña Se necesitan abrazos se creó para buscar padres a unos 50 chicos que necesitaban urgentemente una familia. Pero si hubiera candidatos suficientes se podría llegar a 500 críos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de julio de 2000