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El Lens logra que Balaídos no vea al Celta europeo

A los de Víctor Fernández les tembló una y otra vez el pulso en el área francesa

El gol se le negó al Celta en la Copa de la UEFA como si de la Liga se tratara, y ante un equipo que se le pegó como si le fuera la vida en ello tuvo demasiados problemas para convertir alguna de tantas ocasiones que fue capaz de sumar. Porque sin deslumbrar, el equipo vigués acumuló oportunidad tras otra, y una y otra vez le tembló el pulso en el área. Como en la Liga. El Lens escapó con vida de Balaídos y afronta en muy buenas condiciones el partido de vuelta en el Félix Bollaert francés.La tarea le resultó al Celta más complicada de lo que quizás había previsto porque el Lens tiene la calidad bien distribuida. Se trata de un grupo de corte rocoso, que juega muy encima del rival y que despliega un fondo físico por todo el campo impresionante. Es decir, uno de esos equipos que tantos problemas le provocan al equipo vigués en la Liga. Pero los franceses completan su puesta en escena con tres jugadores determinantes. Se trata de Blanchard, Dacourt y Nouma, que mantuvieron al Celta muy pendiente de sus salidas al contraataque.

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Celta: Pinto; Celades, Cáceres, Sergio, Juanfran; Makelele, Giovanella (Velasco, m. 63); Karpin, Revivo (Hoogendorp, m.63), Gustavo López; y Benni McCarthy.Lens: Warmuz; Sikora, Fan Fan, Ismael, Queudrue (Job, m. 87); Blanchard, Nyarko, Dacourt, Brunel; Sakho (Moreira, m. 65)y Nouma. Árbitro: Erik Nilsson (Suecia). Mostró tarjetas amarillas a Queudrue, Giovanella, Nouma, Sikora. Partido de ida de cuartos de final de la Copa de la UEFA. Unos 25.000 espectadores en Balaídos, entre ellos unos cientos de seguidores del Lens.

El papel que desempeña Dacourt resulta muy similar al que le corresponde a Mostovoi en el Celta. El ruso no pudo jugar anoche, y de ahí los problemas que encontró el Celta para enganchar con sus delanteros, porque Revivo se perdió en sus regates y McCarthy dio la sensación de encontrarse más cómodo escondido detrás de los centrales que buscando espacios libres. Con el Lens muy metido en el campo del Celta, el protagonismo en la construcción de Cáceres y Sergio resultó excesivo. El central asturiano estuvo una vez más sensacional, pero es mal síntoma cuando los defensas tienen la responsabilidad de meter balones al delantero.

Los únicos jugadores del equipo vigués cualificados para desequilibrar el partido fueron Makelele y Gustavo López. El francés se ha revelado como un hombre fundamental en el Celta, el jugador que todo lo corta y todo lo resuelve con una suficiencia insultante. Sin Mostovoi, sólo Gustavo López puede decidir un partido en el área de enfrente. Mediado el primer tiempo desplegó uno de esos avances que sólo se les puede ocurrir a los futbolistas argentinos, pero su disparo se fue a córner. Y no mucho más tarde estrelló el balón en el lateral de la red con rabia.

Se pareció mucho ayer el Celta al equipo de perfil bajo y desafortunado de la Liga. Manejó el balón más que el rival y a bajo ritmo acumuló ocasiones cada pocos minutos, pero fue blando en el área y, como tantas veces, quedó a merced de que cualquier jugada aislada decidiera la eliminatoria en los minutos finales; para bien o para mal.

La segunda mitad tuvo la virtud de contemplar a un Celta más ambicioso al que inició el encuentro, como si fuese tomando conciencia de que en Francia les espera un estadio repleto en el que le resultará muy difícil llevar la iniciativa. Lo que ocurre es que el gol, que tanto abundó en otros partidos europeos del Celta, se le negó demasiado. A los vigueses les tocará sufrir inevitablemente en el partido de vuelta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de marzo de 2000