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Entrevista:SANTIAGO DE PABLOHISTORIADOR Y COAUTOR DE "EL PÉNDULO PATRIÓTICO"

"No hemos escrito una historia oficial del PNV, sino una historia académica"

Desde el pasado martes se encuentra en las librerías el primer volumen de la primera historia que abarca el siglo largo de vida del partido que durante este tiempo ha tenido mayor influencia en la sociedad vasca, el PNV. El Péndulo Patriótico. Historia del Partido Nacionalista Vasco, I. 1895-1936 (Editorial Crítica. Barcelona) es una obra conjunta de tres jóvenes historiadores que ya habían estudiado aspectos y momentos parciales de la formación creada por Sabino Arana a finales del siglo pasado. Coincidiendo con su centenario, Santiago de Pablo, Ludger Mees y José Antonio Rodríguez Ranz -los dos primeros profesores de la UPV, y el tercero en la Universidad de Deusto- recibieron hace tres años el encargo del PNV de elaborar una historia "académica" del partido, que les abrió sus archivos de Artea. Actualmente trabajan en el segundo volumen, que llega desde 1936 hasta la actualidad y que esperan concluir a finales del próximo año.Pregunta. Ustedes recalcan que no han escrito una historia "oficial". ¿Podría decirse, sin embargo, que es una historia autorizada por el PNV?

Respuesta. No, porque desde el partido no se nos ha hecho ni una sola indicación sobre el contenido o la orientación del trabajo. No es una historia autorizada, sino académica, y lo más objetiva que hemos sabido hacer.

P. ¿Qué aporta esta obra a la historiografía existente?

R. Hay buenas historias sobre momentos concretos del nacionalismo, pero faltaba una historia completa, una síntesis de esos más de cien años de vida. Creemos que esta es una de las aportaciones de este trabajo. La otra es haber tenido acceso a los fondos del Archivo del PNV en Artea, aunque la mayor parte de éste se refiere a la etapa que arranca en 1936. Por eso el segundo volumen va a ser mucho más original. Hemos encontrado documentos inéditos que completan y explican acontecimientos que hasta ahora no se conocían bien. Por ejemplo, el comportamiento del PNV durante la dictadura de Primo de Rivera (1923 -1930), que en la historiografía actual quedaba como un vacío; y también muchas cartas personales de dirigentes como Luis Arana o Kizkitza (Engracio Aranzadi). Estos documentos muestran cómo en las crisis internas influyen diferencias de sensibilidad entre militantes vizcaínos (por lo general más ortodoxos) y guipuzcoanos y navarros (más pragmáticos), circunstancias que se repiten en la historia del PNV; o incluso los problemas económicos, como la casi bancarrota del partido en 1915, que es una de las causas de la expulsión de Luis Arana, el hermano de Sabino. También está documentada la negociación con Lerroux, en 1934, para apoyar por primera vez en la historia a un Gobierno español en las Cortes.

P. ¿Por qué han elegido la figura del péndulo para resumir la historia del PNV?

R. Creemos que resume con bastante precisión la trayectoria del partido. Si algo la define es esa permanente oscilación, ese movimiento de péndulo a partir de un eje fijo, la doctrina aranista, que la tiene muy clara. Es decir, refleja cómo el PNV presenta deliberadamente esa doble cara, de radicalismo en unos momentos y de pragmatismo en otros: está siempre a la búsqueda de un difícil equilibrio entre sus múltiples sensibilidades, quizá porque optar a fondo por una de ellas le llevaría a la ruptura. Y así hasta hoy.

P. ¿Por qué el PNV ha tenido que recurrir a unos historiadores no nacionalistas para escribir su propia historia?

R. Creo que ha habido un cierto miedo a enfrentarse a la historia y a reconocerse en ella; a asumir, en definitiva, un pasado que tiene sus puntos positivos y sus aspectos oscuros, como sucede en todas las organizaciones. Esto nos llevaría más lejos, porque en nuestro país tampoco se ha asumido una historia plural y no ideologizada de lo que hemos sido. A mi juicio, era una cuestión a superar y espero que este libro ayude a conseguirlo.

P. ¿Existe una evolución apreciable en los postulados ideológicos del PNV, o su siglo de vida puede reducirse a ese movimiento pendular?

R. Al mismo tiempo que se mueve de forma pendular, existe una clara evolución. Empieza siendo un movimiento esencialista y tradicionalista, y para los años treinta -y sin abandonar la teoría original, que esa es otra de sus singularidades- se ha desprendido en la práctica de esas aristas ideológicas. Pero esos cambios son compatibles con el mantenimiento de la doctrina originaria, que incluso ahora surge de vez en cuando en declaraciones de sus dirigentes.

P. ¿El mantenimiento por el PNV de un esquema confederal, a veces poco operativo, en su organización interna y en su modelo de país es una consecuencia de ese juego de equilibrios?

R. Al margen de que así fue la concepción inicial de Arana, creo que sí. Desde el principio, el mayor peso y arraigo del PNV ha estado en Vizcaya, pero intentar hacer un partido centralista hubiera llevado a que territorios con sensibilidades distintas se desvincularan del proyecto. Sin embargo, al dar la misma representación en el Euzkadi Buru Batzar [Consejo Nacional del PNV] a todos los territorios, se minusvalora la importancia de Vizcaya, lo que a lo largo de su historia provoca roces y escisiones, como la de los aberrianos en 1921.

P. ¿Sacan alguna conclusión sobre las crisis sufridas por el partido?

R. A la hora de explicar los conflictos que ha vivido el PNV, destacaría los problemas de carácter personal. Los historiadores tendemos a hacer grandes explicaciones ideológicas o socioeconómicas, y muchas veces te encuentras con que obedecen a conflictos personales o a problemas de liderazgo.

P. ¿En el caso del PNV la historia se repite más que en otras formaciones políticas?

R. No lo sé. Pero sin tener una concepción cerrada de la historia, sí puede decirse que las claves para detectar muchos de los problemas actuales de un partido se pueden rastrear en su pasado.

P. ¿Cuando nos referimos al PNV, podemos hablar de un partido en términos estrictos?

R. Es más que un partido. Sus propios líderes lo conciben así. José Antonio Aguirre decía que el PNV es "el Pueblo Vasco en marcha". Es una buena metáfora para explicarlo. Es un partido-comunidad que trata de modelar y de recoger en su seno a la mayoría de la sociedad vasca. Desde muy pronto pretende recrear la sociedad promoviendo en su seno grupos de jóvenes, de mujeres, un sindicato, su propia prensa, etc. Su carácter interclasista y de partido de masas ayuda a explicar también su ambigüedad permanente, porque es la única manera de mantener ese entramado tan complejo y diverso. Lo que pasa es que el PNV no consigue ser ese "partido vasco" que engloba a toda la sociedad vasca, sino sólo a una parte. En los años 30, contando a Navarra, no llega a alcanzar el 50% del voto y una parte importante de la sociedad queda excluida de ese proyecto vasco: los inmigrantes y la izquierda no confesional.

P. ¿Qué sorpresas cabe esperar del segundo volumen que están preparando?

R. No queremos crear expectativas porque todavía estamos trabajando en él. A diferencia del primero, en el segundo volumen el 90 o 95% de la documentación que vamos a utilizar es desconocida. Y como se refiere en gran parte a la época del exilio y la clandestinidad, requiere mucho trabajo de investigación. Pero van a aparecer muchos aspectos inéditos de las relaciones del PNV con otros partidos del exilio, sobre todo con el PSOE. Hemos visto ya que iniciativas importantes de la oposición en el exilio, que la historiografía actual atribuye al PSOE, pueden ser del PNV. Y en el tema de las relaciones del partido nacionalista con la primera ETA esperamos que puedan salir cosas polémicas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de noviembre de 1999