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FÚTBOL

España pierde el miedo

Camacho cree que la selección va compensando con descaro su falta de palmarés

La selección sabe que anda escasa de títulos. Mentalizar a los jugadores para que no les pese esa ausencia de pasado es una de las metas de Camacho durante estos días. Y por ahora, los resultados que aprecia, afirma, son "satisfactorios". Tiene la sensación de que España le va perdiendo el miedo a la falta de palmarés.En estos momentos, España es la cuarta selección del mundo según la FIFA, pero para Camacho eso no cuenta. Prepara lentamente a la selección para afrontar la Eurocopa de Holanda y Bélgica, que se disputará a partir de junio del año que viene, con la modestia del que no se siente un favorito real, pero con la ilusión de quien quiere conquistar de una vez esa condición. Camacho es consciente de que uno de los estigmas que padece su equipo es la falta de costumbre ganadora. "Mi objetivo principal durante estos días es que los jugadores se sientan en el campo igual que sus contrarios, como Brasil y Argentina. Quiero que salgan a ganar sin mirar al rival. Quiero que salgan al campo siempre con la misma mentalidad; y para eso hemos estudiado a los rivales, hemos analizado la forma de contrarrestarlos, y creo que lo hemos conseguido... Los jugadores están bastante identificados con la forma de trabajar. Yo quiero que igual que los brasileños tienen el descaro de darle la vuelta a la tortilla cuando les dejas un poco el dominio del partido, que eso mismo le que demostremos nosotros a las grandes selecciones. Y noto a los jugadores confiados, en el buen camino".

Sobre el partido del sábado, Camacho aclaró que no tiene ningún reproche que hacer. "Me quejaría si hubiésemos cometido fallos; pero no fue así. Si el extremo de Brasil se va por la banda y tu lateral no lo puede frenar, ése no es un fallo, es que el extremo es bueno. Si un jugador de Brasil recupera el balón en el centro del campo y se va solo, y llega al área sin encontrar ningún obstáculo, eso sería un fallo". Contra Brasil sólo faltó una cosa, según el técnico: el gol. "Si el balón hubiese entrado, habríamos tenido mucha más confianza, pero al no entrar, nos generó incertidumbre. En cualquier caso, dimos un buen nivel".

Con estas buenas sensaciones, la selección abandonó el parador de Bayona y se embarcó ayer hacia Sevilla, donde el miércoles se medirá a Argentina. Todos los jugadores hablaban de no sentirse "inferiores a nadie". Desde Molina a Raúl, pasando por Paco y Luis Enrique, es el nuevo credo del equipo. "Esta semana nos podremos ganar el respeto de dos grandes", asegura Paco. "Es un reto medirse con jugadores de ese nivel".

Camacho, mientras tanto, prosigue ejercitando sus métodos de trabajo, más o menos nuevos en el fútbol español. Quiere amenizarlo todo, mantener la tensión hasta en los desa-yunos (cambia los horarios de las comidas de forma imprevista, y ningún entrenamiento es igual al anterior). Ha revisado los métodos de trabajo de todas las grandes selecciones de fútbol, sus horarios, sus dietas, sus modos de vida, la convivencia con la prensa. Hasta en la NBA ha hurgado Camacho. Y su conclusión ha sido simple. Sabe, porque él mismo fue internacional absoluto en 81 partidos, que durante las concentraciones y los periodos de trabajo breves, los jugadores no están para muchos trotes mentales. Opina que el exceso de instrucciones puede saturar. En este sentido, sus entrenamientos apuntan a lo lúdico. Él mismo se mete en medio de los partidillos a marcar a sus jugadores. Siempre varía los ejercicios, y procura hacerlos con pelota. "Hay que divertirse, pasárselo bien, y ganar", apostilló antes de comenzar esta concentración. "No he querido inculcar demasiados conceptos tácticos durante estos días. Para eso habrá tiempo antes del europeo. Es que si te pones a preparar jugadas de estrategia, saques de córner, de banda, jugadas a balón parado... En estos momentos, con una semana de trabajo, a los jugadores los vuelves locos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de noviembre de 1999