El sector oficial considera un "sarcasmo" el apoyo de los renovadores al presidente
El V Congreso de la formación que preside Carlos Garaikoetxea se anuncia más que movido. Escasas horas después de que el sector crítico, encabezado por Patxi Ormazabal, enseñara sus cartas, sus caras y sus intenciones políticas, la oficina de prensa de la formación remitía una nota de tres puntos en la que acusaba a los "criticos o renovadores" de deslealtad a la dirección, de actuar a espaldas de la ejecutiva y de censurarla con "imputaciones demagógicas". Como las que a juicio de los firmantes del comunicado, un total de 17 significados miembros, parlamentarios y dirigentes de EA, con el propio Garaikoetxea a la cabeza, expusieron los críticos en la rueda de prensa celebrada por la mañana en un hotel de la capital vizcaína.La rapidez con la que el sector oficial del partido salió al paso de la presentación pública de los renovadores evidencia el agitado mar de fondo que vive la formación nacionalista a menos de un mes de su cónclave. Por un lado, Garaikoetxea pidió públicamente hace semana y media a los críticos que desvelasen sus intenciones, y cuando el sector renovador sale a la palestra se les acusa de "sarcasmo" por declarar su "supuesto apoyo a su presidente, Carlos Garaikotxea".
Nadie parece querer un debate nominalista en el seno de EA,pero lo que se trasladó a los medios de comunicación fue una retahíla de nombres, de ambos sectores enfrentados, como si el peso de la balanza en las semanas previas al congreso se inclinara a un lado u otro en función del pedigrí político de las personas. La nota del sector oficial estaba firmada, entre otros, por Rafael Larreina; el consejero de Justicia, Sabin Intxaurraga; el alcalde de Bermeo, Juan Carlos Goienetxea, el ex consejero del Ejecutivo vasco Javier Caño, la diputada Begoña Lasagabaster, y el eurodiputado Gorka Knörr, junto a Inmaculada Boneta, Koldo Amezketa o Begoña Errazti.


























































