Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:

ARATZ GALLASTEGI JUGADOR DE RUGBY "Jugar el Mundial ha sido un sueño de tres semanas"

Aratz Gallastegi (Berango, 1976) ha cambiado la pantalla de televisión por el histórico campo de Murrayfield, en Edimburgo, la capital escocesa. Antes solo veía a los grandes jugadores mundiales de rugby por la pequeña pantalla; ahora la situación es otra. El joven jugador vizcaíno ha logrado, junto a Oscar Astarloa, Aitor Etxebarría y Fran Puertas, ser uno de los cuatro vascos que ha inaugurado la participación de la Selección Española de Rugby en una Copa del Mundo. El medio melé del Getxo Artea se ha enfrentado con el poder de la campeona mundial Suráfrica o la potencia de Escocia en su campo y, pese la abismal diferencia existente entre esas selecciones y la española, de ninguno de los enfrentamientos ha salido mal parado. Hace un año, ni los más optimistas habrían creído posible que España podría realizar un papel digno en la cuna del rugby. La Copa del Mundo de Gales ha puesto a cada uno en su sitio. Pregunta. ¿Cómo se pasa de la mofa al aplauso?

Respuesta. Cuando llegamos al campeonato se nos trataba casi como unos payasos, como la cenicienta de un mundial para el que se consideraba que no estábamos preparados. Además, a esto se unía la polémica surgida sobre la idoneidad de contar con 20 selecciones en la fase final del mundial. Había quien pensaba que con esa cifra de participantes el nivel bajaría demasiado. Al final, aunque ha habido algunos resultados amplios, nosotros hemos demostrado nuestro derecho a estar allí.

P. Supongo que ese ambiente habrá afectado al rendimiento del equipo.

R. Ni mucho menos. En la selección no hacíamos ningún caso a las críticas previas hechas desde el desconocimiento. Para nosotros, competir en el mundial era ya un éxito en si mismo; el resto, un premio. Pese a todo, hemos trabajado de lo lindo para mostrar nuestro mejor nivel. Creo que lo hemos conseguido evitando marcadores escandalosos.

P. ¿Cómo valoraría los tres partidos disputados?

R. Ante Uruguay, del que sabíamos que era el único rival al que podíamos ganar, el partido fue mediocre. Acabamos perdiendo (15-27) porque los uruguayos se valieron de la fuerza de su melé para batirnos. Luego llegaron los campeones del mundo. Suráfrica estaba empeñada, como luego nos reconocieron, en batir el 145-0 que Nueva Zelanda endosó a Japón en el mundial anterior. Al final se sorprendieron de nuestra defensa. Perder 47-3 ante Suráfrica es un gran resultado para nosotros.

P. ¿Estuvo a punto de lograr un ensayo en ese partido?

R. Eso habría sido demasiado. Recuerdo que nadie quería el balón, nos quemaba en las manos. Después, los medios ingleses destacaron nuestra capacidad para mantenernos a cero durante casi media hora ante los campeones del mundo. Y para cerrar el periplo por el mundial, jugar con Escocia y en su campo. Murrayfield es una pasada, a pesar de que el alto precio de las entradas impidió que nos viera más público. Los escoceses jugaron mucho más duro que los surafricanos, seguramente porque después de vernos tenían la lección aprendida. Con todo, nosotros nos dedicamos a jugar a la mano y buscar un ensayo que, por desgracia, no llegó.

P. ¿Cómo se lleva lo de jugar ante las estrellas?

R. Ha sido un sueño de tres semanas. Cuando juegas no piensas en quién tienes enfrente, pero antes y después del partido sí que le das vueltas al asunto.

P. ¿De qué modo va a influir esta participación en el mundial?

R. Quién sabe cómo va a evolucionar el rugby por aquí. De momento, esta presencia ha sido una anécdota. Hay quienes creen que con la entrada de dinero se arreglarán los problemas de nuestro deporte. Sin embargo, yo no lo tengo tan claro. Nuestro problema es la falta de cultura del rugby.

P. ¿Y qué espera el Getxo Rugby Taldea?

R. Estamos dispuestos a comenzar un nueva temporada con muchas incertidumbres por la marcha de titulares habituales. No se ha sabido cuidar la cantera y eso lo pagamos ahora. Yo creo que se solucionaría dando a conocer el rugby en la escuela, es decir, potenciando la cantera para alcanzar una mayor calidad. De todos modos, aunque puede que vayamos a sufrir como la temporada pasada, seguro que pondremos todo de nuestra parte para mantenernos en la división de honor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de octubre de 1999