SUCESOSLA GUARDIA CIVIL SOSPECHA UN SUICIDIO

Los familiares descartan el parricidio en la muerte de una pareja y su hijo

La familia de María Teresa Arán, una de las víctimas de la triple muerte descubierta el martes en Peñíscola, descarta totalmente la posibilidad de que Manuel Flos Comes diese muerte a su mujer y a su hijo Joel, de 14 años de edad, para después suicidarse. Los cuatro hermanos de la víctima se muestran muy dolidos con la prensa, a la que acusan de publicar informaciones erróneas. Mientras, la Guardia Civil baraja la hipótesis de que se tratara de un suicidio acordado.

Según Antonio Arán, hermano de la mujer que apareció muerta junto a su marido y su hijo en un cahlet entre los términos de Benricarló y Peñíscola, la situación d el matrimonio era inmejorable y ambos mostraban verdadera adoración por su hijo Joel. Manuel Flos, por su parte, iba a reintegrarse en breve a su antiguo trabajo de guardia forestal tras una baja de un mes debida a un accidente laboral."Hace algún tiempo sí que pasaron dificultades, pero las resolvieron como familia, ahora estaban mejor que nunca. Es imposible que se haya cargado a la madre y al hijo", dijo ayer Antonio Arán. El día 2 de de junio, hicieron los tres juntos un viaje al parque de atracciones Port Aventura con los padres de Manuel Flos. Durante esa jornada no sucedió nada anormal ni desagradable. El día 3 Joel ya no fue al colegio pero su abuelo, que fue a buscarlo a la salida del mismo, lo achacó al cansancio del día anterior. La familia no atendía a las numerosas llamadas de teléfono. Por fin, el pasado domingo se decidieron a visitarlos, ya que era el cumpleaños de María Teresa Arán. Su hemano Óscar se desplazó hasta el chalet, donde observó que el sistema de riego estaba abierto, la luz encendida y los perros sueltos. Un vecino confirmó que hacía varios días que se reiteraba esta situación. Alertada la Guardia Civil de Benicarló, ésta que avisó al veterinario para sedar a los perros. En el interior del chalet fueron encontraron los tres cadáveres, en avanzado estado de desomposición y parcialmente destrozados por los perros.. La Guardia Civil baraja el suicidio colectivo preacordado como una de las hipótesis con las que trabaja. Los forenses iniciaron ayer la autopsia de los tres cadáveres, que fueron trasladados al cementerio municipal de Castellón la misma madrugada del lunes. Sin embargo, el examen forense aún no ha concluido, por lo que se prevé que se reanude en la mañana de hoy. En cualquier caso, las características de las heridas de bala en los cuerpos podrían coincidir con la hipótesis del suicidio colectivo, ya que parecen corresponder a disparos certeros y mortales de necesidad, condiciones más complejas de encontrar cuando ha existido una pelea previa a la muerte o un forcejeo. Aún así, la Guardia Civil tampoco descarta otras posibilidades. Hoy, los cuerpos estarán en el tanatorio de Benicarló y mañana se procederá al sepelio en la parroquia de Sant Bertomeu.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 16 de junio de 1999.

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