Cervera acaba su trilogía sobre la posguerra con un "punto de ironía"

Alfons Cervera (Gestalgar, 1947) ha concluido con la novela La noche inmóvil (Editorial Montesinos), que ayer se presentó en Crisol de Valencia, su trilogía sobre la posguerra en la serranía valenciana narrada por tres generaciones. En esta ocasión, el relato adopta un registro "con un punto de ironía", a diferencia del tono más dramático de los precedentes El color del crepúsculo y Maquis, según explicó Cervera. Este registro responde al protagonista del abuelo Félix Ventura, cuyo carácter hosco y silencioso se vuelve simpático y accesible con la vejez. El escritor se ha basado en los recuerdos de su propio abuelo, pero al descubrir que apenas recordaba nada de él, ha dado rienda suelta a su imaginación hasta construir el libro más "fantasioso" y el menos autónomo de la trilogía. El crítico Ignacio Soldevila reafirmó en la presentación "la condición fuertemente poética, más lírica que poética, de esta hermosa saga más colectiva familiar" y destacó la voluntad del escritor de mantener el recuerdo de "los años de injusticia, hambres y exilios" que la "transición timorata" se empeña en soterrar. El periodista Joan Álvarez aludió al "compromiso ético" como escritor de Cervera y a su "maestría" a la hora de convertir en literatura el resgistro oral.


























































