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"Tengo muy claro que no quiero hacer literatura de consumo" J. J. M. GALIANA

José Luis Vicente Ferris Ganador del 23º Premio Azorín de Novela Cuando acabó su novela "Bajarás al reino de la Tierra" pensó que era muy buena y se sintió capaz de presentarla a un premio. El Azorín era el que le venía más a mano aunque huye del alicantinismo ("soy lo más universal del mundo"). El galardón, dice, le permitirá desempolvar una carpeta de poesía oculta desde hace diez años. Dedicarse sólo a escribir es su sueño.En el premio Azorín de este año no hubo sorpresas. Hacía meses que en los mentideros culturales alicantinos se mencionaba el nombre de José Luis Vicente Ferris (Alicante, 1960) como ganador del galardón, y así fue, con la obra Bajarás al reino de la tierra. El escritor cita a EL PAÍS para esta entrevista en un café modernista de mesas de mármol y madera lacada en negro, luces cálidas y paredes adornadas con fotos antiguas. Un sitio muy azoriniano, en definitiva. Ferris viste de verde oscuro y bebe Tía María con hielo en copa ancha. Pregunta. ¿Esperaba ganar el premio o fue una sorpresa? Respuesta. Cuando acabé la novela, dudé mucho sobre qué hacer con ella, pero lo cierto es que el premio Azorín es el que tenía más a mano. Lo que pasa es que cuando veo que a partir de una frase se construye una narración o el pasado de un personaje, es cuando veo que puede ser una buena novela. A partir de ahí me coloco una disciplina de tiempo y cuando la acabo creo que es una buena novela y me siento capaz de presentarla a un premio. Escribir, escribe muchísima gente, pero que tú seas consciente de que lo que escribes es una buena novela no es tan corriente. P. Corrían muchos rumores de que este año se lo iba a llevar un alicantino llamado José Luis Vicente Ferris. R. Eso es algo a lo que he dado un montón de vueltas, y lo único que puedo pensar es que lo he comentado con algún amigo ajeno al premio Azorín, de estos que leen lo que estás haciendo y te dicen: "José Luis, esto, donde lo presentes, arrasa, como si te quieres presentar al Nadal o al Fernando Lara". Éste es un comentario que recoges de amigos que están muy sorprendidos de que hayas sido capaz de escribir esta novela. ¿Qué ocurre? Que yo sé que alguno de estos amigos tiene acceso a la prensa e incluso alguno de ellos ha colaborado habitualmente en prensa local y han podido decir: "José Luis se ha presentado al premio Azorín y, si las cosas fueran bien, el premio sería para él". Pero ese amigo no sabía ni con qué obra me presentaba ni con qué seudónimo, eso se preservó hasta el final. P. Sufrió usted un infarto hace dos meses. R. Supongo que llegó un momento en que no podía seguir llevando ese ritmo de vida: trabajar en mi empresa por el día y escribir por la noche. Esta novela la he escrito entre las 11 de la noche y las tres de la madrugada. Yo sentía una envidia terrible cuando leía una entrevista con Andrés Trapiello, que decía que se levantaba después de las nueve, desayunaba opíparamente y se ponía a escribir hasta las dos de la tarde, comía en un restarurante cerca de su casa y por la tarde seguía escribiendo y yo decía: "Joder, qué vida, dedicada sólo a escribir". P. ¿Y cree que ahora podrá vivir como Trapiello? R. Eso lo va a marcar la novela cuando aparezca. Pero voy a ser sincero: cuando acabó el premio y me fui a tomar una copa con la gente de Planeta, me ofrecieron un contrato. En ese momento te están diciendo que creen en ti, que el jurado que acaba de elegir tu novela les ha dicho que es una gran novela, que para ellos acaba de nacer un autor para la nueva narrativa española al que no hay que perder de vista. Yo tengo muy claro que no quiero hacer literatura de consumo. A mí me interesa que me lean. El día de mañana me gustaría ser un autor recomendado en las escuelas, en el bachillerato y en la Universidad, lo cual significa que no habré sido un autor de ocasión que ha sabido aprenderse la fórmula del éxito y explotar un filón. P. ¿Debe un escritor consagrado presentarse a un premio o éstos deben servir para descubrir a nuevos talentos? R. Los premios tienen una función, que es el reconocimiento. Distingo entre dos tipos de premios: los que tú buscas y los que te vienen dados. Cuando me dieron el Premio de la Crítica en el 87 por un libro publicado en Hiperión me enteré porque me llamaron por teléfono. Esos son los que a mí me gustan. No soy partidario de que los autores consagrados se presenten a premios, a no ser que lo necesiten en un momento determinado. De todas maneras, cuando se da un premio a un autor consagrado piensas que hay un arreglo previo y que ese premio no le hace falta a ese autor. Pero también es posible que, de las novelas presentadas, no haya ninguna mejor. Siempre que he estado de jurado en premios he sido partidario de dejarlo desierto, porque me parece que el listón de la calidad tiene que tener un mínimo. Me atrevo a decir más: si hay un autor nuevo y bueno, es muy difícil que nadie lo saque a la luz. Yo no creo que haya autores que se desperdician, porque tarde o temprano se hace justicia. A veces tenemos una noción de nosotros mismos excesiva, nos creemos demasiado buenos. P. Algunos han querido aprovechar su triunfo para empapar el premio Azorín de alicantinismo. ¿Le molesta, le enorgullece o le da lo mismo? R. Si es alicantinismo huyo de eso, porque soy lo más universal del mundo, aunque necesito el mar. Alicante es una ciudad hecha para vivir pero no quiero que haya un aprovechamiento del premio. La gente está contenta, porque es un poco como el festival de Eurovisión, que quieres que gane España. P. Efectúe una sinopsis de Bajarás al reino de la tierra. R. Tiene elementos de novela histórica, con un fondo muy documentado y muy real, con personajes y situaciones reales de la España de 1956 que se mencionan en la novela. Es una época que no se había retratado hasta ahora. Es una novela de intriga, puesto que hay una serie de conspiraciones y el cadáver de un muchacho muy joven, que aparece muerto en extrañas circunstancias. Es un chaval que ejerce la prostitución masculina en un barrio marginal y empiezan las investigaciones. Luego está la historia de un muchacho que acaba de estudiar Filosofía y Letras en Madrid y va a una ciudad de provincias a hacer una tesis doctoral. Allí va a descubrir el mundo de la tertulia y de las discusiones, de la clandestinidad porque las reuniones estaban prohibidas. Pero fundamentalmente, y esta es la clave de la novela, en la pensión en la que se hospeda va a encontrar a una mujer, que es la que le va a hacer ver la vida en su total dimensión y le va a bajar los idealismos. Todo eso son líneas paralelas que van a ir juntándose a lo largo de la novela, cabos que se van atando conforme lees. P. ¿Abandonará usted la poesía por la narrativa? R. La narrativa me va a ayudar a abrir esa carpeta de poemas que llevo diez años sin sacar a la luz y a ordenarlos. P. ¿Su próxima obra puede ser poética, entonces? R. Si es dentro de este año, será poesía. Para la primera mitad del año que viene saldrá la siguiente novela. P. Que tratará sobre... R. No puedo adelantar nada. Me da mucho miedo, es una novela que... Tengo dos argumentos de novelas y estoy un poco partido en este momento, pero es una novela que puede ser una sorpresa si consigo dominarla y no me domina ella. Es un tema que me asusta y me supera, pero si lo sé llevar puede ser una gran novela. P. ¿Será también de intriga? R. Sí que habrá algo, pero más que intriga podría ser una sorpresa histórica, cambiar la mentalidad hacia un personaje real sobre el que tenemos una idea históricamente hecha.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de marzo de 1999