¿Quién es más culpable?
La calle de Joan Pfaff de Sant Boi es una calle tranquila, de apenas tres manzanas, en la que prácticamente se conocen todos. Por eso, la historia de Josefa era de dominio público. Ayer, los vecinos del número 24, donde reside la familia, respiraban un poco más tranquilos ante la intervención de la justicia, pero aún mostraban reparos a hablar del asunto con extraños. Para explicar el porqué del temor al acusado, una vecina aseguraba: "A mí me la tiene sentenciada y a la vecina de arriba le ha dicho que cualquier día sube y la mata". La anciana se veía en la calle durante muchas horas. Para ir al lavabo, algunas veces entraba en un bar y otras "se lo pedía a alguna vecina", aseguraba una mujer, que debatía con otra quién era más culpable, si el yerno, la propia hija "que lo consentía" o incluso los nietos, uno de ellos voluntario de la Cruz Roja. "¿Eso es ser humanitario?", se preguntaban. Los rectores de la parroquia, en cuyo portal se sentaba Josefa a menudo, le ofrecieron trasladarla a una residencia, pero se negó porque "no vería a sus nietos", explica otra vecina, quien recordaba que tras la intervención de la policía la mujer dejó de pasarse el día en la calle.


























































