" El PP admite los riesgos de prolongar Blasco Ibáñez y la oposición lo tacha de error histórico

El equipo de gobierno del Ayuntamiento de Valencia, del PP, aprobó ayer en solitario la puesta en marcha de la prolongación de Blasco Ibáñez hasta el mar en diez años y con un coste de al menos 10.000 millones de pesetas. El PP admitió en el pleno que la decisión "es arriesgada", pero la misma formación la defendió como "la única solución para la revitalización de El Cabanyal". La oposición calificó la decisión de "error histórico" y la tildó de "desarrollista". Varias agrupaciones vecinales mostraron su rechazo a la nueva avenida que según ellos "partirá el barrio en dos".

La formación de la que está al frente Rita Barberá rebuscó ayer en los compromisos adquiridos en su último programa electoral para recordar al hemiciclo que con su decisión "no engañan a nadie. Al contrario demostramos que estamos cumpliendo a rajatabla nuestros compromisos", dijo el concejal Miguel Domínguez. El edil de Urbanismo evaluó el proyecto de "deficitario para la Administración" y reconoció que perjudica "a un grupo ciudadanos", aunque lo defendió porque en su opinión "responde al interés general y permite la unión de Valencia con el mar". La prolongación de Blasco Ibáñez supone la apertura de la avenida hasta el mar desde la estación de El Cabanyal con una anchura de 48 metros y más de 1.000 viviendas expropiadas que atravesará el emblemático poblado marítimo. Todo lo contrario expusieron la totalidad de los grupos de la oposición. Desde la nueva portavoz socialista, Ana Noguera, que se estrenaba en el cargo, hasta el concejal de Unión Valenciana, Társilo Piles, respondieron al concejal con los calificativos de "innecesario" y de "error histórico". Tanto el PSPV, Nova Esquerra, Esquerra Unida y Unión Valenciana consideran que faltan "razones técnicas" que justifiquen la prolongación y "sensibilidad" con los habitantes de uno de los pocos barrios "con identidad de la ciudad". Todos coincidieron en que si el proyecto sale adelante la decisión "será irreversible" para Valencia. Cándido Sánchez, que ayer se despidió como portavoz tras su reciente dimisión recordó que el barrio "va a quedar irremisiblemente partido en dos". En medio del tenso debate que se vivió ayer sobre El Cabanyal se pudo comprobar que el tete à tete entre la alcaldesa Rita Barberá y la aspirante Noguera ya ha empezado. Noguera se olvidó del grupo popular y dirigió todas las acusaciones a la alcaldesa, a la que hizo responsable de principio a fin de la nueva avenida que se va a poner a partir de ahora en manos de la sociedad municipal Aumsa. La invitó además a que participara en el debate. No tuvo respuesta de la alcaldesa. El representane de Nova Esquerra, Manolo Moret, valoró la prolongación, que va a suponer la afección de unas 1.000 viviendas, como un ejercicio de "depredación desarrollista" y una vuelta al urbanismo "de los años sesenta", una serie de acusaciones que el concejal de Urbanismo del PP tildó de "apocalípticas". En la sesión de ayer el movimiento vecinal calificó duramente a la acaldesa y le recordó que no gobierna, con estas decisiones, "para todos los valencianos sino para una minoría de intereses privados". El equipo de gobierno también aprobó la reforma del Plan General de Ordenación Urbana que permitirá una nueva ampliación del campo de Mestalla.

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