A puerta cerrada, pero con televisión en directo
En tiempos de espías, entrenamientos confidenciales e informes secretos, la televisión, por unos instantes, lo desmontó todo. Los espías que imaginó Clemente debían ser franceses. Alguno de ellos, infiltrado en la organización del centro de prensa del estadio de Nantes, donde, mientras España se entrenaba a puerta cerrada, las televisiones de la sala transmitían el entrenamiento de la selección en directo. Ante la algarabía de los periodistas españoles, que, mira por donde, se enteraban sin pretenderlo de las secretas tácticas del seleccionador, Javier Clemente. Así transcurrieron varios minutos: los periodistas observaban alborotados el entrenamiento hasta que apareció el jefe de prensa de la Federación, Fernando Garrido, y se acabó el invento. Ordenó cambiar de canal. Clemente ha levantado una montaña de secretismo alrededor de su equipo, y no se sabe cómo respira desde que el pasado martes empezó a entrenarse a puerta cerrada. Cierto es que las sesiones a puerta cerrada son una moda que se ha extendido por las más diversas selecciones, pero España, en este aspecto, se lleva la palma.
El seleccionador español, además, ha reabierto la guerra algunos medios.Pero ayer por lo visto, los espías eran franceses.


























































