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Entrevista:CICLISMO

"No tengo miedo a nada"

Las fanfarrias llevan un par de años anunciando que Santi Blanco (Puerto de Béjar, 1974) hará cosas grandes en el ciclismo. Pocos lo dudan, pero el gran público ha sabido antes de él por su tormentoso paso del Banesto, en cuya cantera se formó, al nuevo equipo Seguros Vitalicio. La ruptura con su mentor, José Miguel Echávarri, aún no se ha cerrado. Queda aún por resolver la indemnización económica que el corredor debe pagar tras haberse acogido al decreto 1.006. Los más de 300 millones de pesetas que pide su antiguo patrón, Blanco no cree que los valga. Tampoco reconoce ninguna deuda moral con su ex equipo. "No les debo nada".

Pregunta. ¿Vale usted tanto como le pide el Banesto de indemnización?

Respuesta. Creo que no. Y según mi último contrato con el Banesto, seguro que no valía eso [era de tres años y unos 20 millones al año].

P. Pero si se lo piden, por algo será.

R. Es que yo no cuesto eso. Eso se lo han inventado otros.

P. Entonces, ¿no lo pagará nunca?

R. No sé qué pasará, si lo pagaré o no.

P. Si no lo paga, no corre.

R. No tengo prisa. Estoy bien tranquilo. La temporada es muy larga.

P.- Pero usted sabía que la vía del 1.006 tendría estos problemas.

R. El 1.006 es un derecho de los deportistas y una posibilidad que elegí, y estos problemas se están dando porque alguien quiere que se produzcan.

P. Usted, entonces, es un pesetero. Se fue para ganar cinco veces más [300 millones en tres años] y se niega a pagar por ello.

R. No me he ido por dinero, me he ido porque el Seguros Vitalicio me ofrece unas ventajas que en Banesto no tenía. Tengo libertad de movimientos y me dejan preparar las carreras como yo quiero.

P. Ustedes un ingrato. Gracias a Echávarri y al Banesto usted es lo que es, y sin embargo no le ha importado morder la mano que le alimentaba.

R. Soy lo que soy gracias a mis padres y a mi trabajo día a día.

P. Pero algo habrá tenido que ver su paso por la cantera del Banesto...

R. El tiempo da muchas vueltas. Si yo no hubiera llegado a ser lo que ellos esperaban y hubieran tenido que echarme, me habrían echado igual. Así que no les debo nada.

P. Ha seguido el ejemplo de Induráin, pero sólo a medias: ha roto con Echávarri antes de ganar nada.

R. Yo no he roto con nadie. Cada uno mira por si mismo, y yo miro por Santi Blanco nada más. Si con ello se rompe una relación, es otro asunto.

P. Dicen que fuera del Banesto usted nunca llegará a ganar un Tour.

R. Si Santi Blanco tiene que ganar un Tour lo va a ganar, igual dentro que fuera del Banesto. Eso lo tengo muy claro. Eso de que fuera del Banesto nunca ganaré el Tour lo dicen los del propio Banesto.

P. ¿Se lo han dicho directamente?

R. No me lo han dicho personalmente, pero lo sé. Y sé que si era bueno antes, lo seguiré siendo ahora.

P. ¿No teme que este asunto le deje colgado el sambenito de conflictivo?

R. No temo que me deje ninguna etiqueta. Yo no tengo miedo a nada.

P. Dicen también que hará sufrir mucho a la prensa cuando gane el Tour.

R. No, yo seguiré siendo como soy, con mi carácter. Soy como soy y nada me va a cambiar. A veces, incluso, pienso que tendría que tener más carácter, aunque reconozco que tengo bastante.

P. También mostró su carácter enfrentándose a Eusebio Unzue, su director, en la Dauphiné y en el Tour.

R. En el Izoard, durante la Dauphiné, yo simplemente comenté mi punto de vista y se lo dije a mi director. Cada uno tiene su punto de vista y cada uno puede decir lo que quiera.-

P. ¿Ha despertado celos entre sus compañeros?

R. Siempre he procurado llevarme bien con todos y mal, con ninguno. A lo mejor me han exigido a mí más que a nadie.

P. ¿Hay que tener tanto carácter para ser un gran ciclista?

R. Para ser un gran ciclista hay que tener mucha fuerza y gran potencia física.

P. Siguiendo con el ejemplo de antes, Induráin también mostró un gran carácter.

R. Induráin es un ejemplo en muchas cosas. Está muy claro que sigo siendo amigo suyo. Hablo con él cuando puedo. Y aquí en el Vitalicio está su hermano Pruden, a quien le pregunto de vez en cuando por Miguel.

P. El año 1998 se anuncia como de aprendizaje. Después de los ríos de tinta que ha hecho correr, ¿no le parece dar demasiado poco?

R. Santi Blanco intentará ser lo mejor que pueda. Han apostado fuerte por mí, pero el contrato es por tres años, y no me van a exigir ahora. Eso es importante y una de las razones para haber cambiado de equipo.

P. ¿Sabe que el deporte español está repleto de promesas que nunca llegan?

R. Sí, y de estrellas por las que nadie daba un duro antes. No es ningún problema para mí. Si llego, llego, y si no llego, espero que sea por no haber podido, no por no haber puesto todo de mi parte.

P. ¿Ha pedido ser el jefe de filas?

R. Yo no he pedido nada. A mí me han ofrecido.

P. ¿Es un típico escalador o podemos esperar algo más de usted?

R. Malo sería si con 23 años no tuviera margen de progresión.

P. ¿Es usted tan cabezota y testarudo como aparenta?

R. Tengo la cabeza encima de los hombros y a veces noto que me pesa un poco. Debo de tenerla un poco grande. Veo las cosas desde un punto de vista y si alguien no me da razones convincentes no me bajo del burro. Pero si me convencen, sí que me apeo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 26 de enero de 1998

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