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NECROLÓGICAS

Jesús Moneo, redactor jefe de 'El Adelanto'

Jesús Sánchez Pérez-Moneo (Salamanca, 1948-1997) tenía foscas barbas abaciales, pícara y chispeante mirada, ingenio pronto e ideas claras. Tenía una enamorada profesión periodística; sin duda, la más bella expresión de cualquier oficio ésta de hacerlo por y con amor. Probablemente, su enamoramiento lo heredó de su padre (Luciano Sánchez Fraile), que fue director de El Adelanto, y fue tan fiel a su amor al periodismo y a este periódico que aquí anidó con entrega, echando el resto en todo momento.Tuvo otras pasiones, claro; su familia, su esposa, Carmen García White; sus hermanos, sus amigos y también su afición a los toros (él creó en El Adelanto un suplemento taurino que perdura y en el que otros se han inspirado). Pero estas otras nobles pasiones debían esperar turno, porque la absorbente, la que bebía su vida a grandes tragos, era el periódico.

Todavía conoció Jesús Moneo la vieja redacción de El Adelanto, aquel destartalado y entrañable caserón que olía a tinta y que temblaba cuando la maquinaria estaba en pleno apogeo. Por consiguiente, vivió de lleno el paso del formato sábana al actual, interviniendo en ese tránsito de manera singularísima.

A Jesús Moneo le ensombreció sus últimos años la ingratitud de su profesión, que, cuando se pone, puede llegar a ser ingrata como pocas. Pero ni eso acabó con el periodismo vital que llevaba dentro y que ejerció como un auténtico todoterreno de la información.

Deja inéditas un par de obras con tema salmantino que deberían ver la luz como homenaje y reivindicación de quien fue periodista de arriba abajo. Si esto se hiciera, desde allá sonreirá acariciándose las barbas y diciendo: "Pero mira que sois pesados; ya os salísteis con la vuestra".-

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