EL BARCELONA, EN SU MOMENTO DECISIVO

Un plus de 2.000 millones aplaza el acuerdo con Ronaldo

El Barça y los agentes del jugador discrepan en la forma de pago de la suma pactada en Miami en diciembre

Ronaldo no ha renovado aún por el Barça. El club está dispuesto a pagar 2.000 millones de pesetas netos (3.000 brutos) en concepto de plus de fichaje a Ronaldo, pero quiere abonar 1.000 directamente a una sociedad del jugador en las Islas Vírgenes del Caribe. Esta forma de pago no fue aceptada ayer por los agentes del jugador. Visiblemente malhumorados, abandonaron a la una de la madrugada el despacho profesional del presidente azulgrana Josep Lluís Núñez. "Las conversaciones no se han roto, pero no se puede decir que el acuerdo esté cerrado", dijo Alexandre Martins, uno de los representantes. Las dos partes habían anunciado a las 16.00 horas el acuerdo total en la renovación. El plus fue pactado el pasado diciembre entre las dos partes en Miami.

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Los agentes aprovecharon a final de año el excepcional momento de forma de Ronaldo y forzaron al Barça a pactar el pago de 2.000 millones de pesetas cuando se produjera la renovación. La fecha tope para ejecutar el compromiso expira el 30 de junio. El problema para el club reside en que pagar esa suma, neta, se eleva al doble si se abona en España. 0 sea, que los 2.000 millones netos se transforman en 4.000. Por ese motivo, Núñez ha planteado formas alternativas, entre ellas que patrocinadores éxtranjeros paguen a la sociedad de Ronaldo que tiene sus derechos de imagen, con domicilio en el paraíso fiscal de las Islas Vírgenes del Caribe, 1.000 millones de pesetas libres de impuestos. Sin embargo, esta discrepancia se refiere también al pago de la ficha anual.Martins confirmó anoche que las diferencias se centraban en la forma de abonar los ingresos. "Las condiciones generales están arregladas, pero queremos que sea con seguridad y máxima transparencia. Creo que, en cualquier caso, mañana [por ayer] lo dejaremos todo listo", añadió. Nueve horas antes, Núñez y el propio Martins habían facilitado las tres patas básicas del acuerdo ya alcanzado, en este caso en Barcelona, también en diciembre: ampliar en dos años el contrato -del 2004 al 2006-; subirle su cláusula de 4.000 a 10.000 millones y doblarle la ficha -de 250 a 500 millones-

Todo limpio

Tras el anuncio de la renovación, Giovanni Branchinni, el representante de Ronaldo en Europa, confesó a los periodistas italianos, que no existiría ningún problema en la confección del contrato. "Tenemos la palabra del club y está todo listo", dijo. "El 85% de, la ficha constará en el contrato que se aportará a la fe deración, y el 15% restante, en el de imagen", dijo.En la misma rueda de prensa de la tarde Núñez agradeció a los dos agentes brasileños y a Branchinni que hubieran man tenido la palabra que dieron en diciembre cuando alcanzaron el principio de acuerdo. "Es que un vacío nos obligó a aplazar la decisión. No fue un capricho nuestro", argumentó el presidente. Núñez aludía a la nueva normativa fiscal que limita al 15% los pagos por derechos de imagen. La reforma encarecía enormemente al futbolista y eso se apuntaba como el único es collo de las negociaciones .

El dirigente ya había sugerido en diciembre que necesitaba patrocinadores para soportar la fuerte carga fiscal que implicaba que los 500 millones de ficha se elevaran, en realidad, a más de 1.000. Por eso querían buscar empresas que pagaran parte en el extranjero. Núñez dijo que había fracasado en su intento hasta hace poco, pero que al final encontró un patrocinador, cuyo nombre no mencionó.

Los agentes se salían con la suya. Núñez quería aumentar la cláusula de rescisión a 15.000 millones -al menos eso dijo el domingo- y tuvo que conformarse con 10.000. "Llegamos a un acuerdo y hemos mantenido una base de cálculo", dijo Martins. No sólo eso. También arrancaron el cumplimiento del acuerdo de Miami. Nadie había mencionado nunca la suma de 2.000 millones netos exigida por Ronaldo.

Las dificultades con las que había tropezado la negociación no se referían sólo al sistema fiscal de pago de los 500 millones de pesetas netos que recibirá el jugador hasta el final de su contrato. La parte más espinosa ha sido cómo pagar al jugador los 2.000 millones de pesetas netos prometidos por el club en Miami sin que esa cifra se viera duplicada por los pagos a Hacienda.

Paraísos en el Caribe

La propuesta planteada inicialmente por el Barça, no sólo en el caso de Ronaldo sino también en el de Figo y Guardiola, era que una parte del dinero, entre el 30% y el 40%, se abonara a sociedades de los jugadores en paraísos fiscales, por ejemplo Holanda, en concepto de derechos de imagen. En el caso de Ronaldo, su sociedad está radicada en las islas Vírgenes, un paraíso fiscal del Caribe. El esquema diseñado por el club planteaba que esas sumas fueran. pagadas por multinacionales directamente a las sociedades, por lo que a efectos de Hacienda serían operaciones entre no residentes y por tanto no se plantearían problemas legales. La propuesta se complementaba con el pago del importe restante, entre el 60% y el 70%, en España. De esta. última cantidad, de acuerdo con la normativa aprobada, el 85% sería sueldo, sujeto por lo tanto a retenciones a cuenta del IRPF, por el que el jugador podría llegar a pagar hasta un máximo del 56% a Hacienda. El 15% restante serían de nuevo derechos de imagen enviados a las sociedades de los jugadores.El problema planteado por algunos deportistas implicados en la negociación, no sólo Ronaldo sino también Guardiola, es la hipotética inseguridad jurídica de ese planteamiento. En primer lugar, qué multinacional patrocinador asumiría el pago las sociedades en paraísos fiscales. Los representantes del Barça no pudieron dar ningún nombre durante las negociaciones, según fuentes cercanas a éstas, fundamentalmente porque ninguna de las consultadas, entre ellas TV-3 -que junto a otras cadenas de televisión supone un soporte económico esencial para financiar la llamada Liga de las estrellas-, aceptó participar en el esquema.

En segundo lugar, los representantes de los jugadores pidieron al club que avalara esos pagos y se comprometiera por escrito a asumir las consecuencias fiscales en caso de que Hacienda acabara cuestionando el esquema y reclamando cantidades no pagadas a los jugadores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0027, 27 de mayo de 1997.

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