Bilardo deja el Sevilla porque ve "muy difícil" que el equipo supere la crisis con él

El hombre en el que el Sevilla depositó toda su confianza para evitar el descenso, el argentino Carlos Salvador Bilardo, también es escéptico con el futuro del equipo: "Solucionar la situación va a ser difícil, durisimo". Sus palabras ilustran uno de los más graves momentos deportivos del club, que ayer despertó sin entrenador, ante la sorpresa de aficionados y jugadores. El día estuvo cargado de dramatismo. Herminio Menéndez, director general, y Rosendo Cabezas, gerente, buscaron a los miembros del Consejo para nombrar a Julián Rubio, entrenador del filial, como sustituto. Lo único, que no varió fue el silencio habitual del presidente, José María González de Caldas.

Después de que Menéndez y Cabezas comunicaran oficialmente a los jugadores la marcha de Bilardo, éstos pasaron a la sesión de ejercicios bajo las ordenes del segundo entre nador, Antonio Álvarez, quien el 4 de febrero había he cho lo mismo cuando se destituyó a José Antonio Camacho. Para completar el estado de desorden del club, al entre namiento llegó el. preparador físico Carlos Lorenzana, del equipo de Camacho, y con quien no se pudo llegar a un acuerdo para cerrar su finiquito. "No se ha producido acuerdo alguno entre el club y mi abogado, que ha estado va rias veces en la ciudad para tal fin, y he recibido la orden, de reintegrarme al trabajo esta mañana". El. Consejo acordó por la noche destinar a Lorenzana a otras funciones. Los directivos del club aceptaron la propuesta de Rubio de designar como preparador físico a Marcos Álvarez y como ayudante a Baby Acosta. Ambos provienen del filial, donde trabajaban con Rubio.

Mientras tanto, Bilardo, en un hotel cercano al estadio Sánchez Pizjuán, confesó que sólo cuando llegó a Sevilla conoció con detalles los muchos problemas del club. "Yo me entero de todo esto cuando llego y cuando me meto en el tema", dijo. Aunque no especificó cuáles eran los problemas que él había visto, aseguró que vino por amistad pero que al llegar se los encontró y "así es muy difícil". "Vengo en plan de amigo de algunos jugadores y de algunas gentes del Sevilla, pero no me gusta estar unas semanas, a mí me gusta estar un año, más tiempo, como la primera vez, que, tuve tiempo para armar un equipo", añadió.

Bilardo considera que lo más fácil era seguir al frente del equipo que dirigió en cuatro partidos, de los que perdió tres y ganó uno. "Para mí lo más fácil es quedarme, que el Sevilla siga, si gana gana y si pierde pierde, y yo cobro mi dinero; pero no es lo mío, no es lo que yo quiero. No quiero un peso, no quiero una moneda, no quiero nada, lo que quiero es el bien del Sevilla y si viene otra persona y lo puede Solucionar, fenómeno", apuntó.

¿El Sevilla tiene salvación? "Es muy difícil pero todo de pende de los jugadores", respondió el entrenador campeón del mundo, que se marchó dejando una duda en el ambiente: "Creo que el Sevilla necesita cambios drásticos y yo no los puedo hacer". ¿Directivos? ¿Jugadores? Bilardo dijo que no era la persona adecuada para responder y diplomáticamente se despidió. "Me voy de esta ciudad donde tengo grandes amigos. Me voy. sin una moneda porque yo no estoy aquí por dinero, no voy a cobrar ni un peso. Lo hice porque quiero al Sevilla pero no puedo con esta situación". Deja al Sevilla en el puesto 21, el penúltimo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 25 de febrero de 1997.

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